Lunes, 09-02-09

Galicia Bilingüe falló en su vaticinio, y su concentración pacífica contra la campaña galleguista del bipartito de socialistas y nacionalistas y a favor de la libertad lingüística cambió a colérica cruzada. Cinco minutos antes del inicio de la protesta, miembros de la plataforma convocante e integrantes de los grupos independentistas NÓS-Up y Briga entablaron un desabrido e irritante combate dialéctico.
Con sus rostros camuflados, una cuadrilla desató una escaramuza aérea, con el lanzamiento de canicas y piedras que provocaron lesiones a algunos de los presentes. Un hombre, del que trascendió que era descendiente de Eduardo Pondal, autor del poema que pone letra al himno gallego, apareció con el ojo hinchado, de color violáceo, y la ceja cortada.
«Fascista» se convirtió en el baldón más repetido entre unos y otros, máxime después del primer esposamiento, directamente en el suelo. Se trataba de Carlos Morais, de 43 años y de NÓS-Unidade Popular. Hubo nueve arrestos más en esta iracunda jornada dominical, todos ellos veinteañeros.
La marcha, seguida según el cálculo de la Policía por 7.000 personas, arrancó a mediodía, y los antidisturbios cargaron contra los representantes de las organizaciones radicales en repetidas ocasiones. En los primeros puestos, miembros del PP, como el secretario general, Alfonso Rueda, que vivió la batalla desde el minuto uno. En San Lázaro, donde se encuentra la sede de este partido, unos encapuchados cortaron la calle y prendieron fuego a un contenedor, mientras su mujer y las dos niñas, muy asustadas, estaban en el coche. Al número dos de los populares gallegos lo acompañaron, -todos a título individual-, entre otros, la diputada en el Congreso por Pontevedra, Ana Pastor; Corina Porro, ex alcaldesa de Vigo; y el parlamentario Ignacio López-Chaves.
Acudió igualmente a la citación la líder de UPyD, Rosa Díez, a la que muchos extremistas recordaron que hace una década reclamaba el federalismo. También Albert Rivera y Antonio Robles, de Ciutadans.
Botellazos al castellano
La vigilancia aumentó en el casco viejo, para evitar que los contramanifestantes alcanzasen por vías alternativas el recorrido establecido. Hubo identificaciones continuas, cámaras requisadas, porras, pelotas de goma para disipar a los exaltados, barricadas, petardazos y ultrajes. Cuatro jóvenes que intentaron en el Toural desplegar una pancarta con el lema «Día Internacional do Parvo» («del tonto»), fueron invitados a deponer las actitudes golpistas de inmediato.
Con el «Himno a la Alegría» de Beethoven de fondo, la comitiva contra la imposición idiomática alcanzó la Plaza de la Quintana. Allí, otra vez los fanáticos arrojaron vidriados (las botellas de cerveza triunfaron). Un agente recibió un impacto, y la luna del coche patrulla quedó destrozada. Cuando la agresividad se rebajó, Gloria Lago, presidenta de Galicia Bilingüe, en un discurso en el que intercaló fragmentos en gallego y castellano (incluso en la misma frase: «todos os nenos deben ter respectados os seus dereitos, os que teñen nai y los que tienen padre»), reclamó el bilingüismo y el cese del adoctrinamiento en la enseñanza. «No más libros con estrellas rojas», dijo, en alusión a la simbología del BNG.
Y en la explanada, se escuchó un grito de «fuera, fuera, fuera». Los efectivos reaccionaron enseguida, y echaron al agitador infiltrado. Al instante, quejas de que a los alborotadores no les basten sus juiciosos argumentos («marcha del odio, intolerantes, racistas») contra los que reclaman el derecho de sus hijos a poder estudiar en castellano, sino que recurran además al improperio y al botellazo limpio a las fuerzas de seguridad y a los que piensan diferente. «Es un intento evidente de restringir la libertad», exclamó Lago.
Reivindicó que las políticas lingüísticas «afectan a todos los que entienden el significado de la palabra democracia» y apuntó que «son las personas las que tienen los derechos, y no las lenguas».
Demandó respeto para los más pequeños al recordar que, quienes apoyan esta lucha procuran el derecho a elegir una casilla en la que puedan indicar en qué lengua (de las dos oficiales) desean que sean educados sus hijos; solicitó señalizaciones y comunicaciones oficiales bilingües; libertad para los comerciantes a fin de que escojan el habla que prefieran para sus negocios; y reclamó que las subvenciones a la creación cultural se concedan a obras de ambas lenguas. No se olvidó de los violentos: «Yo llevo aguantándolos año y medio, y ahora incluso hay uno que me habla», dijo Gloria Lago. Su movimiento, según comentó, recibió amenazas previas. NÓS-Up, Briga, Causa Galiza o la Frente Popular Galega ya habían anunciado su presencia.
«Los Españolísimos»
Entre los antagonistas, estaban «Los Españolísimos», que disfrazados de obispos, bailarinas y toreros corearon consignas como «En Galicia, en cristiano», «El dialecto que se lo metan por el recto», «Vamos a tomar un vino español», o «La Policía es nuestra amiga».
Algunos de los adscritos a Galicia Bilingüe pensaron, al principio, que era un grupo de apoyo, aunque pronto se percataron de que los estaban parodiando. La única nota cómica certera la marcó un niño que le dijo a su padre: «¿Pero no ves que dicen "somos fachas, fachas de verdad"... Eso es que no lo son». La mañana acabó con una comida del grueso de Galicia Bilingue en el «Restaurante El Quijote», algo que enfadó todavía más a los sublevados.
El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, mostró su «rechazo y condena» a las agresiones vividas y conminó a los perturbadores a cesar con estas prácticas. Explicó que su sentimiento de «gallego» se palpa tanto cuando emplea su lengua materna como si, por contra, se explica en castellano.
Mientras, la Mesa por la Normalización Lingüística, afín al nacionalismo, censuró los asaltos pero arremetió contra la protesta del «odio y la intolerancia, tristemente apoyada por el PP». Pero había más respaldos: Unificación Comunista de España; Centro Democrático Liberal de Galicia; Convivencia Cívica Catalana; Asociación por la Tolerancia de Cataluña; Círculo Balear; Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística del País Vasco; y Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística.

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