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Las Fuerzas de Seguridad acumulan pruebas de la conexión entre la banda y colectivos anti AVE vasco como Gelditu
ETA coloniza los grupos anti-TAV
Manifestación proetarra ayer en San Sebastián en apoyo a D3M, a la que asistieron apenas 300 personas | EFE
ETA ha decidido asesinar a «ingenieros, técnicos superiores, responsables o dirigentes de empresas que trabajan o tienen que ver» con la construcción del Tren de Alta Velocidad (TAV) vasco al comprobar que el atentado que costó la vida al empresario Iñaki Uría no ha provocado deserciones en los movimientos que se oponen a las obras, agrupados en la plataforma AHT Gelditu, y que se mantienen sumisos a las directrices de la banda. Y también ha constatado que sus grupos anti AVE vasco, pese al silencio cómplice ante el crimen del empresario nacionalista, mantienen su impunidad para seguir hostigando a las constructoras. Este es el análisis de responsables de la lucha antiterrorista, que advierten de que las pruebas sobre las conexiones entre algunos de estos grupos anti AVE vasco y el complejo ETA se acumulan.
En 2006 las Fuerzas de Seguridad intervinieron un documento, «Vamos a parar el TAV», en el que la banda proponía «entorpecer las obras» de esa infraestructura. En agosto, en un comunicado en el que se confesaba autora de tres atentados contra bienes relacionados con el proyecto, los etarras acusaban a las empresas adjudicatarias de pretender enterrar «en cemento» las ansias independentistas, dejando ver que el AVE figuraba en la siniestra agenda de los terroristas como objetivo prioritario. El último comunicado, difundido el 21 de enero, constituye ya una «auténtica declaración de guerra», no ya en términos generales contra el macro-proyecto, sino de manera personal contra quienes trabajan en las obras desde sus diferentes niveles y responsabilidades.
Tanteos
Los tres documentos describen bien la siniestra «hoja de ruta» que ETA ha ido cubriendo para tantear hasta dónde podría llegar contra el AVE vasco, ya que esa «izquierda abertzale» que aún controla, pero en la que se observan las primeras grietas, no es la misma que la que le apoyó en bloque cuando lanzó sus brutales ofensivas contra Lemóniz y la autovía de Leizarán.
Y en ese trabajo de sondeo le han sido un instrumento muy válido los «taldes» que se agrupan en torno a la plataforma AHT Gelditu («Parar el TAV») -por cierto, lema idéntico al documento incautado a ETA en 2006-. La mayoría de los responsables de esta plataforma son «comisarios políticos» procedentes de Batasuna-ANV. Es el caso de Arkaitz Rodríguez, que figuró en una lista negra de Batasuna para las municipales de 2007, o de Mila Elorza, alcaldesa batasuna de Angiozar, una pedanía de Vergara.
Por una parte, según los expertos antiterroristas consultados por ABC, Gelditu le ha ido preparando el terreno, al denunciar que el proyecto destruye la tierra e integra aún más al País Vasco en España, porque ataca al soberanismo -«acerca lo lejano y aleja lo cercano»-. Y en ese cometido, la plataforma anti AVE vasco ha ido aumentando sus campañas de presión contra las adjudicatarias, una de las cuales, Excavaciones Ugarte, decidió abandonar el proyecto. Uno de los grupos integrados en Gelditu, denominado Asamblea anti TAV, se atribuye impunemente algunos actos de «kale borroka» perpetrados contra bienes de las constructoras.
En el capítulo «ekintza» de su boletín «erresistenzia orria» («hoja de resistencia»), este grupo de Gelditu se ufana, por ejemplo, de que «pinchamos las ruedas, rompemos los retrovisores y rayamos un coche de la Diputación de Vizcaya. Ayer, un mosquito no pudo parar la máquina, hoy cuatro mosquitos la estamos parando, mañana cientos de mosquitos la destruiremos. Autoorganización y lucha». En otro ejemplar advertía que «en tiempos de crisis, el sabotaje es la plusvalía».
«Salto cualitativo»
Al estar integrada en su mayor parte por sectores de la «izquierda abertzale», ETA ha instrumentalizado también a Gelditu para sondear si el «salto cualitativo» que supone pasar de los atentados contra bienes a los asesinatos le iba a suponer un desgaste en su base social. Así, según las fuentes consultadas, la banda eligió a Iñaki Uría porque podría luego «justificar» el crimen en su condición de empresario que no pagaba el «impuesto revolucionario» o porque se trataba de un constructor del AVE vasco, según conveniencia.
En efecto, el 3 de diciembre la banda asesinó a constructor y, sólo después de una semana de silencio cómplice, con la intención de sofocar algunas voces aisladas que desde dentro se atrevieron a criticar tímidamente el crimen, Gelditu hizo público un comunicado en el que eludía la condena. Así, se limitaba a exigir a ETA «que no intervenga en este conflicto», para después arremeter, ahora sí, con dureza, contra los partidos y la Prensa. El calendario de actos de intimidación contra las empresas constructoras incluso se incrementó después del asesinato. ETA ha comprobado así que el crimen de Uría, no sólo no ha provocado una rebelión, ni tan siquiera una mínima escisión entre sus plataformas anti AVE vasco, sino que incluso ha podido servir como estímulo para arreciar en su intimidación.
Pero las pruebas se acumulan y, lo que es más significativo, también cuando las Fuerzas de Seguridad del Estado hacer operaciones contra las diferentes caretas de Batasuna. En la última contra la plataforma proetarra D3M, la Policía halló abundantes documentos, informes estratégicos y propaganda de Gelditu.
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