LUIS ÁLVAREZ. PRODUCTOR TEATRAL, «EMPRESARIO DEL AÑO» EN NUEVA YORK.Innovador de las artes y presidente de la Asociación Mundial de Productores en Broadway, a sus 36 años es el primer productor español que estrena en EE.UU: «101 Dálmatas», musical con el que sueña medio mundo. Luis Álvarez quiere hacer 428 eventos en el Manhattan Center desde su gran modelo de gestión

Actualizado Viernes, 06-02-09 a las 09:08
Luis Álvarez, que habitó las cocinas de la tauromaquia antes de triunfar en los «monasterios» de la producción teatral, recibió ayer en Nueva York el premio «Emprendedor del año», que concede su Cámara de Comercio
-...Yo llegué a torear con Morenito de Maracay y Tomás Campuzano. Una tarde, en Puente Génave (Jaén), delante de un toro me quedé paralizado...
-...Y le entró el canguelo, ¡claro!
-...¡Miedo! Me encantaría decirle que me paralicé de valor, como José Tomás, pero no estaba mentalizado, y cuando vi al animal encima tuve la suerte de que Morenito se dio cuenta y me quitó el morlaco raudo. Fui al burladero y le dije al de Maracay: «Morenito, ¡yo no sé quién coño me ha llamado a mí a meterme en esto!». La última tarde que toreé.
-Y la primera del resto de su exitosa vida.
-En 2007 me vine a Nueva York, y en dos años ha sido un gustazo que la Cámara de Comercio me premie como «Emprendedor». Estoy en la catedral del teatro. Ha sido un orgullo y una sorpresa.
-Es profeta lejos de su tierra la semana en la que el paro se clava como un cuchillo en el alma española: 198.838 dramas más.
-En épocas de crisis el mundo del entretenimiento, en taquilla, mejora porque la gente necesita evadirse de esa tristeza colectiva. Afortunadamente, a nosotros nos ha ido muy bien, pero los patrocinadores se lo piensan diez veces antes de entrar y han reducido presupuestos.
-Aquí, en la piel de toro, se ha negado la crisis. Allí, Barack Obama la ve límpida.
-No solamente no se puede negar, sino que asusta. Todas las mañanas se anuncian cientos de despidos: ayer mismo, «Starbucks» va a cerrar 300 tiendas más; en Sony habrá nuevos recortes de empleo, o sea que llegó a Japón la crisis. Inquieta la inseguridad ciudadana.
-Y a Obama, ¿le ven como el Salvador?
-La situación es preocupante. Aunque por un lado esperamos que traiga algo positivo, energía nueva, por otro su elección es un choque cultural muy grande.
-Usted ya ha entrado en los libros de Historia como Obama: el primer español que produce un musical en USA: «101 Dálmatas».
-Es un orgullo. Uno busca sus sueños y de pronto vienes y Luis Álvarez es nombre poco común. En España dependes.
-¿De qué hilos?
-Yo intenté ser torero y, como no pude porque no era muy valiente, me hice actor. Y cuando eres actor te das cuenta de que quien mueve los hilos es el director.
-Y entonces se hizo director.
-De musicales, pero cuando eres director te das cuenta de que quien mueve realmente los hilos es el productor.
-Y decidió convertirse en productor.
-Y cuando ya era productor en España me di cuenta de que quienes manejan el mercado son los productores de EE.UU., los que deciden. Y quise ser uno de esos tíos, de los que manejan los hilos.
-Antonio Banderas dijo que Hollywood siempre quiere carne fresca con las actrices, pero no con los actores. ¿Y Broadway?
-En Broadway hay un fenómeno latino tremendo. Los Tony´s (Oscar del teatro) se lo dieron a un musical latino sobre Puerto Rico. Quienes hablan español en Nueva York superan el 50 por 100 de población. Aprender inglés es complicado.
-Pero a los latinos se les sigue marcando en aeropuertos, Metro... ¿hay aún barreras?
-Al español latino se le ve un poco, y con esto no quiero ofender a nadie, como de clase baja. El latino español está un poquito mejor considerado, pero no terminan de distinguirlo. Los papeles que le dan a Penélope Cruz son de mexicana, colombiana, venezolana, puertorriqueña... Banderas ha conseguido que a los latinos se les acepte. Pero hay una barrerita. Igual que Obama ha alcanzado a romperla con la gente de color, los latinos la sentimos todavía.
-¿Sigue siendo la Gran Manzana un Senegal con máquinas como la vio García Lorca?
-No conozco a nadie de NY que me haya dicho: «He nacido aquí». Todo el mundo se encuentra solo. Se te caen muchos mitos. A la lorquiana cinco de la tarde no hay un alma en la calle. Se come mal y bien. Y no es cierto que la Educación sea muy mala. Está muy profesionalizada, y a los niños, desde muy pequeños, les enseñan lo que quieren aprender.


