Viernes, 06-02-09
A tan sólo dos kilómetros y medio de la ciudad de Toledo, cerca de la carretera que conduce a La Puebla de Montalbán, las máquinas de la empresa que está construyendo la esperada, por otra parte, Variante Suroeste de Toledo se ha llevado por delante dos enormes árboles de unos 20 metros de altura que llevaban más de 350 años formando parte del paisaje de esta ciudad.
Se trata de dos enormes almeces (celtis australis) de edad centenaria que crecían junto a la carretera, en el término municipal de Toledo. Pese a ser citados como árboles singulares y monumentales en diversa bibliografía, el proyecto de construcción de la Autovía Variante Suroeste -que está ejecutando el Gobierno regional- no contempló una modificación del trazado para evitar su afección y se limitó a obligar su trasplante, pese a la dificultad que entraña esta operación en ejemplares de esta edad y de este porte. Sin embargo, según ha denunciado la Junta Directiva de la Asociación de Ciencias Ambientales de Castilla-La Mancha, «ni siquiera ese obligatorio trasplante se ha llevado a cabo, incumpliéndose de este modo las prescripciones técnicas que permitieron aprobar el proyecto».
Medidas compensatorias
«El pasado jueves, un buldócer de la U.T.E. Rayet-San José arrasó salvajemente con estos tesoros de la botánica toledana, en un atentado al patrimonio forestal que tiene pocos precedentes de esta gravedad», según la citada asociación, que considera que «es necesario poner en conocimiento de la ciudadanía este atentado ecológico por dos motivos: para demostrar a los responsables del atropello que estas acciones no pasan desapercibidas a la sociedad, y en segundo lugar, para instar a las autoridades a tomar las medidas pertinentes para sancionar a las empresas responsables por un incumplimiento tan flagrante de la Declaración de Impacto Ambiental, obligándolas a restituir el daño causado (si es que es posible) con medidas compensatorias. Dado que el patrimonio que se ha perdido era propiedad de todos los toledanos, debería contemplarse una restitución ambiental de un valor suficiente que revertiera en todos los ciudadanos. Estas medidas compensatorias, que no deben impedir la correspondiente sanción por incumplimiento del proyecto, bien podrían pasar por la plantación y mantenimiento en años venideros de varios miles de árboles de esta misma especie en la ciudad, de modo que se garantice a las generaciones venideras que puedan contar en el futuro con ejemplares de similares características a los arrancados».
Del mismo modo, la Junta Directiva también quiere mostrar su «malestar por la ausencia del necesario seguimiento ambiental de la obra en un caso tan concreto y emblemático como el que constituían estos dos enormes almeces por parte de las administraciones».
Enrique García Gómez, en su libro «Plantas singulares de la ciudad de Toledo», retrata las características de estos árboles, (celtis australis), arrasados la pasada semana por las máquinas.
«Individuo silvestre de gran porte y forma globosa que se caracteriza, sobre todo cuando no está cubierto de hojas, por su forma de pantalones invertidos. Posiblemente sea el más representativo de todos aquellos que de forma natural han nacido y crecido en los peñascos o bordes de la carreteras del entorno de la ciudad». Una pena.

