
El padre de Eluana observa unas fotos de su hija
Publicado Jueves, 05-02-09 a las 10:11
Su corazón late y sus pulmones se hinchan como esponjas de forma rítmica. El cerebro de Eluana no tiene conciencia, pero mantiene todas las funciones que un organismo humano necesita para sobrevivir. Lo que separa a Eluana de la muerte es una sonda que alimenta e hidrata a un cuerpo que permanece en estado vegetativo desde hace 17 años.
Para dejarla ir, el equipo médico de la clínica italiana «La Quiete» le retirará progresivamente su comida y su agua. No morirá de forma inmediata, como hacen los pacientes conectados a un respirador. El pronóstico es que en 15 días fallezca de un paro cardiaco.
Si se retirara de forma brusca el aporte de líquidos, moriría en menos de 72 horas. Con el protocolo que ha diseñado la clínica italiana, Eluana irá deteriorándose poco a poco. «Primero fallarán los riñones, se alterará el metabolismo interno, se elevará la urea y el potasio ascenderá por encima de niveles tóxicos hasta causar arritmias en el corazón que desemboquen en una parada cardiaca», explicó Felipe Lucena, médico internista y responsable de la Unidad de Cuidados Intermedios de la Clínica Universitaria de Navarra.
La falta de nutrición dejará al cuerpo sin grasa y atrofiará los músculos. La atrofia muscular también debilitará la respiración y el corazón al afectar al músculo cardiaco y al diafragma. Está previsto proporcionarle sedantes. El objetivo de los médicos italianos es evitar los espasmos musculares. «Sin nutrición, ni hidratación los músculos acumulan ácido láctico y aparecen los calambres y el dolor», apunta el especialista.
¿Sufrirá? «Esa es una pregunta bastante compleja. No somos conscientes de la percepción real de los pacientes en estado vegetativo. Es imposible saber si tienen sensaciones tan básicas como el hambre o la sed o si sufren o sienten los cuidados que le rodean».



