Valoración:
Abraham tiene 16 años y se ha fugado del centro de menores Baix Vinalopó de Elche, donde estaba internado desde junio
«Tengo 16 años y ayer me escapé de un centro de menores». Abraham reconoce que no es ningún ángel. A los nueve años comenzó a tener problemas en casa y a jugar con las drogas. Desde entonces, se ha convertido en un quebradero de cabeza para sus padres y ha rodado de un centro de internamiento a otro.
Anteayer protagonizó su última fuga. A las tres de la tarde, aprovechando una salida, se escapó junto a un compañero de 14 años del centro Baix Vinalopó de Elche, gestionado por la Fundación O´Belén, en el que permanecía ingresado desde el mes de junio por orden de la juez de menores. Desde entonces, ha vagabundeado por las calles de Alicante junto a su amigo, pidiendo dinero a los transeúntes «para ir a ver a mi madre».
Investigación oficial
El Defensor del Pueblo ha investigado la situación de otros centros gestionados por la Fundación O´Belén, como el de Picón de Jarama (Madrid), tal como queda recogido en el informe presentado por Enrique Múgica en el Congreso de los Diputados.
Abraham ni siquiera sabe que existe ese informe, pero no quiere ni oír hablar de regresar al Baix Vinalopó. «Si me cogen ahora me enviarán a un centro cerrado y al final acabaré haciendo algo que no quiero. No sé lo que voy a hacer con mi vida», se lamenta.
Según ha explicado a ABC, en el Baix Vinalopó le suministran «Risperdal», un medicamento indicado para la esquizofrenia, que también se utiliza para casos de agresividad o depresión.
«Es una pastilla que se disuelve en la boca», relata Abraham, «te la tomas por la noche y te deja tonto hasta el día siguiente por la tarde. Y al llegar la noche te vuelven a dar otra pastilla».
Según asegura el chaval, «si te peleas o te niegas a tomar la medicación, te abren un expediente y te pueden castigar prohibiéndote salir a la calle durante 24 horas, o encerrándote en el cuarto hasta 48 horas. Te traen la comida a la habitación y sólo te dejan salir para ir al baño, si rompes el castigo pueden alargarte el aislamiento un día más».
Castigos colectivos
Otro de los castigos que aplica el equipo educador es retirar a los muchachos -todos ellos conflictivos o en riesgo de exclusión social- la paga que cada mes les abona la Fundación: 30 euros para los menores de 16 años y 40 euros para los que tienen la edad de Abraham.
«Hace unos meses aparecieron unas pintadas y nos quitaron 20 euros a cada uno», añade, «y cuando le robaron el MP4 a un compañero, nos quitaron la paga a todos, a pesar de que sabían quién había sido. ¿Quién se queda ese dinero?», se pregunta.
Abraham tiene la piel morena -herencia de su madre, nacida en Marruecos-, el pelo negro ensortijado y un llamativo «piercing» en el labio superior. «No tengo un currículum muy bueno, pero tampoco he asesinado a nadie», señala.
Después de que comenzaran los problemas familiares, la juez le quitó la tutela a su madre y ahora el chico está bajo la custodia de la Generalitat Valenciana. La Policía les busca, a él y a su amigo, desde que el centro denunció su fuga. El lunes durmieron en el parque de La Ereta, en la falda del castillo de Santa Bárbara, en pleno centro de Alicante, en una de las noches más gélidas que se recuerdan en la ciudad.
«Sin ropa que ponerme»
Abraham asegura que ha visto a dos educadores, grandes como armarios, reducir por la fuerza a un chaval de 12 años en el suelo. «Mi madre vino a visitarme y no la dejaron verme, porque no había pedido cita antes. Yo estaba en el cuarto y ni siquiera me avisaron», asegura el muchacho.
«Llevo meses pidiendo a los educadores que me den ropa», continúa, «y a pesar de que estamos en desamparo me dicen que me la compre con la paga. ¿Pero cómo me la voy a comprar si nos la quitan? He llegado a ir con unos pantalones hechos harapos».
Francisco, el director del Baix Vinalopó, confirmó ayer a ABC que el centro denunció el lunes ante la Policía y la Fiscalía de Menores la fuga de Abraham y de su compañero: «Salieron en su tiempo libre después de comer y no han regresado», explicó.
Respecto a las quejas relatadas por el muchacho, Francisco indicó que una orden de la Generalitat aprobada en enero de 2008 habilita a los centros de menores a imponer a los chavales medidas disciplinarias de aislamiento («separación del grupo») por un período de hasta 72 horas. Del mismo modo, consideró lógico que se retire la paga a los muchachos para reparar los daños que han causado, «como haría cualquier padre». En cuanto a la medicación, dijo que es la que prescribe el psiquiatra de los chicos.
Una trágica muerte
Algo más de una veintena de chavales están ingresados en el centro Baix Vinalopó de Elche en régimen abierto, para facilitar su inserción social. Acuden a clase con el resto de alumnos del municipio, pero hacen el resto de su vida diaria en los bungalows del recinto gestionado por la Fundación.
El centro ya fue noticia en 2007 cuando uno de los chavales, de tan sólo 12 años, David, apareció ahorcado con el cordón de la persiana en su cuarto.La Brigada Judicial de la Comisaría de Elche investigó los hechos ante la sospecha de que David hubiera muerto realmente en una pelea con un compañero, ya que en el momento del levantamiento del cadáver el primer examen forense detectó indicios de que el chico tenía el cuello roto.
David había permanecido solo apenas diez minutos en su dormitorio, cuyas ventanas estaban protegidas por barrotes. Lo hallaron arrodillado, con la cinta de la persiana anudada al cuello con un nudo corredizo. La autopsia confirmó la muerte por asfixia.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?