Miércoles, 04-02-09
La «transparencia» de que hace gala el Ejecutivo bipartito de Galicia y su presidente parecen tener una excepción en las polémicas obras de la planta sótano de la sede de la Xunta que han costado cuatro millones de euros a las arcas públicas. Esta zona, utilizada parcialmente por Touriño y sus consejeros en las reuniones semanales del Consejo de Gobierno, está fuertemente custodiada durante las convocatorias a los medios de comunicación por agentes de policía que impiden el acceso a las salas en obras, como muestran las fotos que hoy publica este periódico.
Además, el resto del día en que no hay «peligro» de proximidad de informadores que puedan acceder a las zonas de reformas, las mismas están cerradas bajo llave, mientras en su interior se continúa con los trabajos de reforma.
Por último, para salvaguardarse de objetivos indiscretos, todos los resquicios de las salas en obras están cubiertos por lonas negras, que imposibilitan la toma de fotografías. El acceso normal también está restringido para cualquier persona ajena a la obra, mucho más si se trata de prensa.

