«Agradezco a Martin y a Emilio -señaló Touriño- que hayan aceptado mi invitación para asistir a este acto». El acto para los dos famosos actores se limitó a un posado junto a Pilar Bardem, presidenta de Aisge, y el ínclito presidente de la Xunta. Cinco minutitos de sonrisas ante los reporteros gráficos que a saber a qué precio les saldrá a los contribuyentes gallegos.
La aparición de Sheen y Estévez la mantuvo Touriño en secreto. Sólo la desveló al final de la presentación, en un gesto repleto de suspense cinematográfico. Se organizó entonces un revuelo considerable entre los titiriteros presentes que, enardecidos, vitorearon a sus colegas estadounidenses. Al margen del lío final, la reunión acumuló todos los tics habituales del «progresismo farandulero»: pañuelos palestinos; saludos a lo Ibarretxe: «Buenas tardes a todos y todas». «Actores y actrices», «Estado Español», «Nuestro país», refiriéndose a Galicia y otras bobadas dialécticas del mismo corte. Ah! y Touriño recordó orgulloso su juventud «cuando arrancaba adoquines para lanzárselos a los grises». La nostalgia le dominó.