Actualizado Martes, 03-02-09 a las 21:33
Emilio Pérez Touriño, al que ya empiezan a conocer como el «contratista», por la magnificencia de las reformas que pretende acometer en la Xunta de Galicia, ha pasado por Madrid. Vino a apoyar la presentación del Catálogo de Actores y Actrices de Galicia. Y, claro, alguien que va a controlar la intensidad de la luz solar con una cristalera con mando a distancia, o a sentarse en la lujosa y carísima silla Oxford, o pisar suelos digno de Versailles a 406 euros el metro cuadrado no podía pasar desapercibido. Así que se presentó en el salón de actos de la Fundación Aisge (Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión) de la mano de la estrella «holliwoodense», Martin Sheen (hijo de un gallego del municipo pontevedrés de Salcedas de Caselas) y del vástago de éste, el también actor Emilio Estévez.
«Agradezco a Martin y a Emilio -señaló Touriño- que hayan aceptado mi invitación para asistir a este acto». El acto para los dos famosos actores se limitó a un posado junto a Pilar Bardem, presidenta de Aisge, y el ínclito presidente de la Xunta. Cinco minutitos de sonrisas ante los reporteros gráficos que a saber a qué precio les saldrá a los contribuyentes gallegos.
La aparición de Sheen y Estévez la mantuvo Touriño en secreto. Sólo la desveló al final de la presentación, en un gesto repleto de suspense cinematográfico. Se organizó entonces un revuelo considerable entre los titiriteros presentes que, enardecidos, vitorearon a sus colegas estadounidenses. Al margen del lío final, la reunión acumuló todos los tics habituales del «progresismo farandulero»: pañuelos palestinos; saludos a lo Ibarretxe: «Buenas tardes a todos y todas». «Actores y actrices», «Estado Español», «Nuestro país», refiriéndose a Galicia y otras bobadas dialécticas del mismo corte. Ah! y Touriño recordó orgulloso su juventud «cuando arrancaba adoquines para lanzárselos a los grises». La nostalgia le dominó.
«Agradezco a Martin y a Emilio -señaló Touriño- que hayan aceptado mi invitación para asistir a este acto». El acto para los dos famosos actores se limitó a un posado junto a Pilar Bardem, presidenta de Aisge, y el ínclito presidente de la Xunta. Cinco minutitos de sonrisas ante los reporteros gráficos que a saber a qué precio les saldrá a los contribuyentes gallegos.
La aparición de Sheen y Estévez la mantuvo Touriño en secreto. Sólo la desveló al final de la presentación, en un gesto repleto de suspense cinematográfico. Se organizó entonces un revuelo considerable entre los titiriteros presentes que, enardecidos, vitorearon a sus colegas estadounidenses. Al margen del lío final, la reunión acumuló todos los tics habituales del «progresismo farandulero»: pañuelos palestinos; saludos a lo Ibarretxe: «Buenas tardes a todos y todas». «Actores y actrices», «Estado Español», «Nuestro país», refiriéndose a Galicia y otras bobadas dialécticas del mismo corte. Ah! y Touriño recordó orgulloso su juventud «cuando arrancaba adoquines para lanzárselos a los grises». La nostalgia le dominó.

