Martes, 03-02-09
«La copla es una parte importante del patrimonio cultural español y merece todo nuestro respeto». Con este argumento justifican Nieves Iglesias y Alicia García Medina, sus comisarias, la exposición «La copla en la Biblioteca Nacional de España», que se inaugurará hoy y que, según ellas mismas reconocen, se desvía de la tradición de exposiciones de esta institución. «La copla -insisten- levanta pasiones a favor en contra, se ha usado y abusado de ella. En la actualidad, una corriente de recuperación de al copla nos obliga a hacer una relectura de su historia, aceptándola más allá de tantos prejuicios ya superados, lo que permtie encarar el hecho cultural sin complejos, ofrecer una visión diferente y apreciar su valor a través del análisis objetivo de sus documentos sonoros, impresos y audiovisuales, para colocarla en el lugar que merece en nuestra historia y nuestra cultura».
Más de doscientas piezas componen esta exposición. Proceden prácticamente todas de los fondos de la Biblioteca, en cuya sección de Música trabajan las dos comisarias. Desde un rollo de pianola con la canción «El relicario», de Padilla, hasta los compactos de cantantes como Concha Buika, Carlos Cano o Plácido Domingo, pasando por carteles de películas y espectáculos teatrales, guiones cinematográficos, cancioneros, folletos, discos de pizarra, libros con la copla como argumento o partituras. «La copla -dicen las comisarias- ha generado muchos y muy variados documentos, es un género de una extraordinaria popularidad».
Altura literariaEn ese aspecto popular de la copla incide la exposición, que no se olvida sin embargo de la altura literaria de muchas de las canciones. «Son historias contadas en tres o cuatro minutos -dicen Nieves Iglesias y Alicia García Medina-, que hablan de grandes pasiones, pero también con calado social». Y ponen como ejemplo la canción «Cocinero, cocinero», que Antonio Molina cantaba en «Esta voz es una mina»: «Y prepara con esmero / un arroz con habichuelas, /cocinero, cocinero / aprovecha la ocasión, / que el futuro es muy oscuro».
La exposición presenta un recorrido cronológico dividido en varios apartados. Cada uno de ellos lleva el título de una copla: «El día que nací yo» (primer tercio del siglo XX), «Suspiros de España» (1935-1950), «Yo soy esa» (1950-1965), «Pasó tu tiempo» (1965-1980), «Te he de querer mientras vivas» (de los años 80 hasta nuestros días). También se recoge la presencia de la copla en el teatro, el cine, la radio, los medios de comunicación y la literatura, en secciones tituladas «Y sin embargo te quiero», «Bien se ve» y «Son las cosas de la vida».
La exposición incluye igualmente un montaje audiovisual que viaja, también cronológicamente, por la historia de la copla, con imágenes de películas como «La hija de Juan Simón» (1935), que dirigió José Luis Sáenz de Heredia y supervisó Luis Buñuel, o la reciente «Un franco, 14 pesetas», de Carlos Iglesias, donde se oye «El emigrante», de Juanito Valderrama.
Entre los objetos curiosos destaca un cuaderno de registro de la propia Biblioteca Nacional con la entrada del disco «A la lima y el limón», en 1940, del que el editor certificó haber realizado quince mil copias, una cifra altísima para la época; también hay fotos fijas de películas, ya que el depósito legal obliga a los productores, según cuentan las comisarias, a entregar a la Biblioteca, además de una copia de la película, toda la publicidad oficial que se realizara de ella, donde entraban varias fotografías.
Hay en la exposición muchas «publicaciones menores» -folletos, partituras, cancioneros, etcétera...-, que confían las comisarias que puedan ser objeto de nuevas investigaciones.

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