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Todas las islas han tratado de transmitir un ambicioso plan de reconversión del sector, ante el sangrante descenso del mercado nacional
Lunes, 02-02-09

Nunca una edición de Fitur había concertado inquietudes y objetivos tan homogéneos. Bajo la omnívora necesidad de realimentar el turismo en tiempos de recesión, en los distintos stands de Ifema se cacareaba la misma obsesión: «Hay que luchar por mantener las cifras del año anterior».
Desde el faraónico recinto situado en el Campo de las Naciones, Canarias ha tratado de transmitir un ambicioso plan de reconversión del sector, ante el sangrante descenso del mercado nacional (8 por ciento), la recesión alemana y la incómoda devaluación de la libra inglesa.
La organización ya anunció antes de la apertura que para esta edición había un 13 por ciento menos de superficie de exposición. De los 100.000 metros cuadrados de la cita anterior se han pasado a los 87.520 de ésta, y un 9 por ciento menos de empresas, 11.137.
Ante esta camaleónica coyuntura, el reciclaje del sector no parece ser el principal bálsamo que consiga minimizar la previsible bajada del periodo estival.
«Sólo podemos pensar en mantener, mantener y mantener», afirma Raúl Cabrera, responsable del Departamento de Promoción de Fuerteventura. En los principales mentideros nadie quiere hablar de cifras, aunque en algunos foros económicos vaticinan una caída de casi un 30 por ciento (lo más optimistas, lo maquillan en un 10).
La propia consejera del Gobierno de Canarias, Rita Martín, lo aseveraba en vísperas de la cita madrileña: «En Fitur nos jugamos mucho». No en vano, España ha frenado su anhelo de alcanzar la barrera de los 60 millones de visitantes (57,4 en 2008), al ser el Viejo Continente una de las regiones más damnificadas en las previsiones de 2009.
Hacia la diversificación
Bajo estos parámetros, Canarias configuró en la Feria de Turismo una oferta más polivalente, diversificada y cualitativa, tal y como reconocía Martín: «Debemos apostar por la mejora de la calidad de nuestros servicios».
Un dato que contrastaba con las exigencias de los touroperadores internacionales (principalmente Thomas Cook y TUI, que aglutinan el 50 por ciento de las demandas británicas), por bajar los precios en los paquetes turísticos. Solventado el principal escollo con la elaboración de un plan de marketing conjunto, el Gobierno de Canarias y los cabildos insulares intensificaron las reuniones con los touroperadores nacionales, en busca de una cohesión sectorial que minimice los efectos de la crisis.
A pesar de que cada isla implementará su oferta en otras modalidades aún incipientes en el Archipiélago, las especialidades de cada una de ellas volvieron a relucir en la capital ante propios y extraños. «Fuerteventura puede presumir de poseer las mejores playas de Canarias», reivindicó Raúl Cabrera desde su espacio.
Y del mismo modo modelaban su discurso cada una de las islas, todas con la meta de mantener el tipo.
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