Los robos en viviendas están creciendo no sólo en la capital, sino en determinadas localidades del extrarradio que forman también parte de la demarcación de la Jefatura Superior de Policía. Distritos como Chamartín y Ciudad Lineal, en Madrid, y localidades del sur, como Fuenlabrada, Móstoles y Alcorcón son los principales objetivos de las bandas que se dedican a estos delitos, uno de los que más preocupan a la sociedad. Según la Unión Federal de Policía (UFP), en esas comisaría se ha registrado un incremento de entre el 50% y el 100% de robos en viviendas. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) rebaja este tipo de delitos en las comisarías locales a en torno al 40%, especialmente en las de la zona sur de la región.
El pasado 28 de enero, la delegada del Gobierno, Soledad Mestre, afirmaba durante la presentación de los datos de la operación «Navidad» que los robos con fuerza -dentro de los cuales están englobados los cometidos en el interior de los domicilios- descendieron en el periodo navideño un 3,5% con respecto al mismo periodo anterior. ABC solicitó los datos concretos sobre los últimos meses a la Delegación del Gobierno, pero conminaron a esperar a que fuera el propio Ministerio del Interior quien ofreciera estas cifras.
La UFP explica que en determinadas zonas de la demarcación policial se han llegado a duplicar las inspecciones oculares en viviendas; es decir, la intervención de los agentes en casos de denuncias conocidas por robos en pisos y casas. Si hasta hace unos meses se realizaban unas veinte inspecciones al mes, ahora la cifra ha aumentado a 30 o 40.
Sin cifras globales
Desde la Unión Federal de Policía (UFP) se critica el optimismo de la Delegación del Gobierno al hacer públicas unas cifras globales, pero sin incidir en las estadísticas propias de cada delito. «Y un ejemplo son los robos en viviendas», dice Alfredo Perdiguero, secretario general en Madrid de la UFP.
En cuanto al «modus operandi» en este tipo de delitos, viene a ser el mismo de siempre. Normalmente, los cometen delincuentes suramericanos, por el llamado método del «resbalón»: utilizan radiografías o botellas de plástico cortadas para pasarlas entre el marco y la puerta; si el propietario de la vivienda no ha echado la llave, es fácil franquear la puerta y hacerse con todo lo de valor que haya en la casa.
Pero también rompen o manipulan el bombín o la cerradura. Esperan luego a que el morador salga de su casa -procuran casi siempre que sean robos silenciosos, sin que haya nadie dentro- y, luego, entran en la vivienda, porque la puerta ya no se puede cerrar.
8.000 robos en viviendas al año
La práctica del «resbalón» comenzó a tomar fuerza el año pasado en distritos «pudientes», como el de Salamanca, donde bandas de menores -incluso inimputable, menores de 14 años- entran en domicilios para robar. Muchos de ellos, extranjeros, proceden de la Cañada Real Galiana, desde donde sus padres les envían al centro para delinquir. El Defensor del Menor y la Policía se han puesto mano a la obra para luchar contra este nuevo tipo de delincuencia, cada vez más común entre la comunidad de delincuentes inmigrantes. Buscan, en definitiva, el dinero rápido y limpio.
En la Comunidad de Madrid, según los últimos datos conocidos y publicados por este periódico, se perpetran en torno a 8.000 robos en el interior de viviendas al año. Esto supone una media de 21 al día.