Sábado, 31-01-09
¿SE imaginan la que se hubiese armado si gobernase hoy el PP, si Aznar, o Rajoy, hubiese negado la existencia de la crisis, si Rato se hubiera reído de un Solbes que la anunciaba, si nuestra economía experimentase la mayor caída desde 1960, si nuestro paro hubiese aumentado más que el de ningún otro país de la CE, si docenas de pueblos gallegos siguieran sin luz cinco días después de un vendaval? Recuerden que España entera se movilizó porque un petrolero se había partido ante aquellas costas. Aquí hubiera ardido Troya de haber ocurrido lo que está ocurriendo bajo un gobierno del PP. Sin embargo, el país está, dadas las circunstancias, tranquilo. No lo critico; al revés, me parece responsable la actitud de los sindicatos, pues sólo nos faltaría la agitación laboral para convertir la catástrofe en hecatombe. Lo que critico es la irresponsabilidad, malicia, cobardía, falsedad y vileza con que el PSOE se comportó en aquella ocasión. El mismo PSOE que, cuando se pierden tres mil puestos de trabajo diarios, que significan tres mil tragedias multiplicadas por los factores familiares que hay tras ellas, nos pide colaboración y solidaridad ciudadana. ¡Habrase visto cinismo semejante! Mientras, la calle, las radios, las televisiones, sin novedad, aquí pasó lo de siempre, han muerto cuatro romanos y cinco cartagineses. Por lo demás, la información la acapara la astracanada de espías en Madrid, las penalidades del Real Madrid, el triunfo de nuestros tenistas en Australia y esa parodia de los Oscar que son los Goya, a cargo de quienes abominan de Hollywood, hasta que desde allí les llaman. Pero de exigir responsabilidades, nada ni a nadie. En todo caso, al hombre del tiempo.
Dios me libre de decir con ello que el PP sea totalmente inocente en esta cadena de calamidades que nos ha caído encima. Su desconcierto crónico, su comportamiento errático, sus luchas intestinas, su falta de claridad en objetivos, su pasar sin estados intermedios de la descalificación brutal a la frase meliflua, su falta, en fin, de brújula, han dejado al país sin algo tan importante en la democracia como es una alternativa. Pero no es el principal responsable, y sólo haríamos el juego al verdadero culpable de concentrar las críticas en él. El PP, desde luego, no tiene la menor culpa en esta crisis, que el gobierno Zapatero ignoró, ocultó, dejó crecer y sigue sin reconocer en sus verdaderas dimensiones por razones electorales y políticas. Una crisis que, hasta ahora, le está saliendo muy barata, aunque a los españoles nos está saliendo muy cara. Pero los españoles, como la verdad, han importado siempre poco a Zapatero, como demostró su negociación con ETA, su cambio de estatutos de autonomía, su actitud ante la crisis. A él, con seguir gobernando, le basta. Y lo está consiguiendo. «El escándalo de los espías impide a Rajoy rentabilizar la crisis», claman a campana herida los titulares adictos. Lo único que les interesa.