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La decisión por unanimidad implica entregar las riendas del poder estatal al hasta ahora teniente gobernador Patrick Quinn
La saga protagonizada en Illinois por el gobernador Rod Blagojevich ha llegado ayer hasta la catarsis de la destitución del político grabado por el FBI cuando intentaba «subastar» al mejor postor el escaño vacante de Barack Obama. El Senado estatal, por unanimidad de 59 votos contra cero, ha hecho historia al convertir al inefable «Blago» en el primer gobernador de Illinois sometido a un «impeachment» y condenado. Algo sin precedentes en la historia de ese Estado de la Unión pese a todo su egregio historial de corrupción pública.
Tras un juicio político de cuatro días en la capital Springfield, donde se han podido escuchar algunas de las comprometedoras grabaciones realizadas por el FBI, la Cámara Alta de Illinois ha inhabilitado también a Blagojevich para desempeñar cualquier puesto electo. Tras la requerida certificación por parte de Thomas Fitzgerald, magistrado jefe del Tribunal Supremo estatal, las riendas del poder ejecutivo han pasado automáticamente al vice-gobernador Patrick Quinn, que anoche mismo se convertía oficialmente en el 41 gobernador de Illinois.
A pesar del intento de explicación presentado en persona por Blagojevich durante un largo y a veces surrealista discurso, el Senado de Illinois ha considerado probadas todas las acusaciones de abusos de poder y tráfico de influencias formuladas por la Cámara Baja estatal. Con todo, la historia de «Blago» queda pendiente de los tribunales federales donde tendrá que responder en los próximos meses de múltiples delitos de corrupción por lo que podría terminar en la cárcel.
Durante su intento de auto-defensa, sin someterse a juramento y sin contestar a preguntas, Blagojevich ha insistido en que «nunca, nunca» tuvo la intención de violar la ley. Recalcando que no existían suficientes evidencias para proceder a su destitución. Según el político de origen serbio, se estaba fijando «un peligroso precedente» al destituirle y enmendar la voluntad popular reflejada en su elección y re-elección como gobernador.
Miembros republicanos y demócratas de la Cámara Alta de Illinois han rechazado frontalmente las justificaciones de «Blago». A juicio el senador Kirk Dillard, lo único que ha logrado demostrar Blagojevich es su «ineptitud, su corrupción y todos los millones de dólares que ha costado a las arcas estatales». Mientras que el senador Dave Syverson destacaba «no haber visto tanto baño de azúcar desde los pasteles que hacía mi abuela». Sin que hayan faltado tampoco reproches de hipocresía y falta de respeto a las instituciones políticas de Illinois.
Tras este intento de punto y aparte, el Ejecutivo y el Legislativo de Illinois se enfrentan a una situación crítica en las finanzas estatales con un déficit estimado en 5.000 millones de dólares. Precariedad de recursos que podría repercutir incluso en la candidatura olímpica de Chicago. En toda la historia de Estados Unidos solamente se han registrado ocho casos de gobernadores destituidos por procesos de «impeachment». El último precedente, antes del caso «Blago», ocurrió en Arizona en 1988 con el cese del gobernador Evan Mecham, acusado de obstruir una investigación criminal.
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