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Martes, 27-01-09
El laboratorio de Madrid realizó 8.262 controles a los deportistas que compitieron en suelo español durante 2008. Tiene cuarenta años de vida y nunca ha vendido al exterior los avances en materia de investigación. Antes de que el célebre laboratorio francés de Chatenay-Malabry detectase la CERA (EPO de tercera generación) en el pasado Tour, Madrid ya había desarrollado el método. Pero nadie lo sabía.
Detalles como éste salieron a la luz en las jornadas de trabajo organizadas por la nueva Agencia Estatal Antidopaje (AEA) para presentarse en sociedad. La AEA convocó a todas las federaciones españolas para lanzar su mensaje: tolerancia cero con el dopaje.
Javier Martín del Burgo, director de la AEA y nuevo hombre fuerte del antidopaje en España, propagó las reglas del juego en un doble lenguaje, amable, pero firme. «Amigos federativos. No puede alegarse ignorancia con el dopaje. El músculo más poderoso es la voluntad. Si queremos, podemos».
La Agencia coordinará cualquier movimiento relacionado con el dopaje con un presupuesto de 6,1 millones y tres pilares: prevención, concienciación y sanción. «Los controles se harán bien y las sanciones serán rigurosas. Los tramposos y los que les perseguimos nunca podremos estar en la misma línea», alertó Del Burgo.
Un día entero hablando de dopaje dio para mucho. El problema trasciende al deporte. En 2008 hubo 31 millones de consumidores en el mundo. Las autoridades calculan que se mueven 700 toneladas de anabolizantes y 34 millones de viales de EPO y hormona del crecimiento, y un volumen de negocio escalofriante: 20.000 millones de dólares anuales.
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