Lunes, 26-01-09
En un encuentro más o menos fortuito en los pasillos del Congreso, el tosco diputado de ERC, Joan Tardà, se jactó ante el director de la película «El infierno vasco», Iñaki Arteta, de que «ya no hay vuelta atrás» en materia de inmersión lingüística. La resistencia del Gobierno catalán a cumplir con las sentencias judiciales que obligan a garantizar la elección de lengua en la escuela demuestran que el dirigente republicano tiene razón. Resulta descorazonador y preocupante que el poder ejecutivo se pase por forro el poder judicial. Pero la oposición no desafallece y, tal como publicó ayer ABC, el líder de Ciutadans, Albert Rivera, ha convocado para el 7 de febrero un nuevo acto ciudadano para denunciar la política lingüística del tripartito.
Rivera esperaba que, en la última sesión de control del Parlament, el presidente de la Generalitat, José Montilla, mostrara alguna predisposición a dialogar con Ciutadans sobre el futuro modelo lingüístico. Fue en vano. ¡Qué facil resulta ningunear a los partidos pequeños que defienden el bilingüismo! Pero no lo es tanto enfrentarse al poderoso Estado de Israel, cuyo embajador, Raphael Schultz, obligó al Govern a redactar un comunicado en catalán y castellano sobre la reunión celebrada en Palau para arreglar el desaguisado provocado por el conseller de Interior Joan Saura.

