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Con estas tasas habrá entidades españolas que necesitarán recapitalizarse o fusionarse para sobrevivir
Las pésimas previsiones económicas para este año han llevado a las entidades financieras españolas a situarse en los peores escenarios posibles con el fin de adelantar soluciones que eviten poner en peligro su solvencia y, por tanto, su permanencia en el sector.
Así, las principales entidades manejan escenarios de «crecimiento cero o más bien negativo» del crédito para 2009 y tasas de morosidad que podrían llegar a una media de hasta el 8%. Hay que recordar que la peor tasa de mora alcanzó el 9,2% en febrero de 1994.
Si se llegan a alcanzar esas tasas que ahora pronostican bancos y cajas de ahorros, la solvencia de algunas entidades se encontraría en grave peligro y sería necesario recapitalizarla o en el peor de los casos fusionarla con otra para que no desapareciera. Hay que tener en cuenta que en estos momentos ningún Gobierno va a dejar quebrar a ninguna de sus principales entidades.
Alarma sobre la solvencia
Por el momento se han empezado a lanzar voces de alarma en el sector español sobre la posibilidad de que nuestras entidades vayan a necesitar más capital para mantener su solvencia a salvo. El propio vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, ya lo ha dejado caer al analizar lo que está pasando en otros países de nuestro alrededor.
También Juan María Nin, el director general de la principal caja española, La Caixa, señaló el pasado jueves que el principal reto de las entidades financieras para este año será la gestión de la solvencia, debido al deterioro de la cartera crediticia. Es decir, al fuerte incremento de la morosidad.
Las entidades coinciden en señalar que es injusta la acusación permanente lanzada desde el Gobierno, partidos políticos y patronales empresariales de que no se está concediendo crédito. Ante eso señalan que el saldo vivo del crédito creció durante 2008 un 7,8%, a pesar de la crisis económica y de la de liquidez global que ha afectado a todo el sistema financiero. Sólo reconocen haber restringido el crédito a los sectores más peligrosos, como el inmobiliario. El resto de la bajada se debe a una menor demanda por parte tanto de empresas como de particulares, principalmente para la compra de vivienda.
Ahora bien, vaticinan que la recesión implica una desaceleración importante del crédito, lo que hace que el PIB se contraiga y los precios caigan, como ya ocurre. En esas condiciones consideran que es prácticamente imposible que el crédito vaya a crecer por encima del PIB nominal. Es decir, de cero. Además, el rápido y fortísimo endeudamiento de los últimos años producirá ahora el efecto contrario, con un incremento del ahorro para reducir ese apalancamiento. Con lo cual no sería descartable que incluso el crédito creciera menos que el PIB nominal.
Asimismo, el desconocimiento de cuánto va a durar la crisis financiera internacional puede llevar a una reducción muy importante en la concesión de créditos, que daría lugar a lo que se denomina «credit crunch», la práctica paralización crediticia. Eso haría contraerse todavía más el PIB, algo, que a modo de ver de las entidades, hay que evitar de todos modos.
Respecto a la morosidad, señalan que un incremento medio de hasta el 8% no es el escenario central con el que se trabaja, pero añaden que «es un supuesto que hay que tener en cuenta ya para que no nos coja desprevenidos». Y si el 8% fuera la media habría que tener en cuenta que algunas entidades lo superarían, con lo cual su solvencia «estaría en peligro».
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