Sábado, 24-01-09
TEATRO MUSICAL
«Rocío no habita en el olvido»
Libreto: Nacho Artime. Dirección: Juan Polanco. Dirección musical: César Belda. Coreografía: Arabia Martín. Intérpretes: Eva Diago y Jacobo Dicenta. Nuevo Teatro Alcalá (Sala 2), Madrid.
JULIO BRAVO
El teatro no precisa, para serlo, más que de un texto y un actor. El teatro musical, por razones obvias, necesita además un piano. Pero nada más. La espectacularidad, las grandes producciones que son una de las características del género, son un añadido que le aportan atractivo e ingredientes, pero que no modifican la esencia.
Y esencia es lo que ofrece este modesto en pretensiones musical sobre Rocío Jurado, una de las más grandes artistas de la música española reciente. No era difícil que, envueltos en la moda de crear espectáculos musicales basados en las canciones de determinados solistas y grupos, alguien se fijara en la cantante de Chipiona. Lo ha hecho Ignacio Artime, que a pesar de haber firmado numerosas adaptaciones y versiones no había afrontado todavía la escritura de un texto propio.
Artime imagina a Rocío Jurado en su camerino, mientras espera el momento de grabar el que sabe que será su último programa especial televisivo. Allí se cuela la muerte, encarnada esta vez en un hombre vestido de blanco, con quien Rocío repasa aspectos de su vida y su carrera. No hay profundidades, tampoco hay morbo, se desvelan algunos aspectos poco difundidos de la cantante. Se establece una relación entre los dos que entrelaza atracción, lástima, rechazo...
Pero todos los caminos conducen a Eva Diago, intérprete de Rocío Jurado, por y para quien se ha creado esta obra; es una cantante poderosa, con una larga experiencia en el teatro musical, que le pone el cuerpo y la voz al recuerdo de Rocío Jurado. Su interpretación se sitúa en el borde de la imitación -a veces roza la caricatura, aunque nunca cae en ella-, tanto en las canciones como en las partes habladas, y necesitará funciones para poder hacer suyo totalmente el personaje, que todavía la tiene algo maniatada. Pero su personalidad, la calidad de su voz, su gracia, son indiscutibles. Como la química que ha establecido con un Jacobo Dicenta de canto elegante y claro, que le da réplica con mucha categoría.


