Martes, 20-01-09
ABC
BARCELONA. En la tercera condena a agentes de los Mossos en los últimos meses, la Audiencia de Barcelona ha impuesto trece meses de prisión a dos policías, seis y medio a cada uno, por romperle el brazo a un detenido al emplear medios de inmovilización «brutales» cuando lo esposaban en la comisaría de Les Corts. La Sección Novena condena a José María V. y Francesc Xavier N. por un delito de lesiones y les impone también una indemnización de 111.720 euros a la víctima, el senegalés Aliou B. D.
El tribunal ha absuelto a otros dos agentes, en un caso de abuso policial ocurrido el 28 de abril de 2006 y que fue uno de los que motivaron la instalación posterior de cámaras de vigilancia en Les Corts.
Aunque la Fiscalía acusaba a los agentes de lesiones por imprudencia, el tribunal considera que fueron dolosas, ya que eran conscientes del «grave exceso que cometían» y habrían podido evitar el daño «moderando simplemente la fuerza empleada», informa Efe.
Al esposarlo
Según cree probado la sentencia, el detenido comenzó a alterarse y a golpear los barrotes de la celda en la que estaba encerrado, por lo que los agentes procedieron a esposarlo. El senegalés forcejeó para impedirlo y obligó a intervenir a cuatro agentes en la maniobra, en la que uno de los condenados le retorció el brazo con fuerza, mientras que el otro le aplicaba todo el peso del cuerpo al ponerle encima la planta del pie.
De forma coordinada, los dos policías aplicaron «de forma excesiva» sobre el brazo de la víctima dos fuerzas contrapuestas en forma de palanca y le fracturaron la parte inferior del húmero, aunque en el momento no se percataron de la lesión que habían provocado.
Según el tribunal, los agentes no actuaron con la intención directa de causar lesiones, pero es «indudable» que la fractura se produjo porque desplegaron una fuerza «de entidad muy superior a la usualmente empleada en esas operaciones por agentes policiales».
El hecho de que emplearan medios de inmovilización «sin duda conceptuables como brutales para el entender de cualquier ciudadano medio», demuestra que eran conscientes del «grave exceso» que cometían. Aun así, decidieron proseguir con una actuación «que les es tanto más reprochable» cuanto que están obligados a velar por la integridad de las personas a las que detienen.

