Fin de una pesadilla
Sábado, 17-01-09
El de ayer fue un día histórico para las «abuelas coraje». Sí, ese puñado de ancianas que viven en la corrala situada en el número 7 de la calle Ventorrillo (en el corazón de Lavapiés) y que han aguantado carros y carretas para que la empresa Sistema 23, propietaria del inmueble, no las eche de sus viviendas.
Lo que lograron -después de años de lucha y de acoso inmobiliario-, es que la titular del Juzgado 25 de lo Contencioso Administrativo de Madrid vaya a dictar el lunes un auto para dar luz verde al Ayuntamiento y que sus técnicos entren en esa finca. Así, en ejecución sustitutoria de obras, se rehabilitará el edificio.
María, Juanita y Chelo, entre otras, no podían esconder ayer sus nervios a la puertas del Juzgado, en plena Gran Vía. Cuando empezaron a plantar cara a la citada empresa eran 13. Ahora son 8. Algunas han sucumbido a la presión de la inmobiliaria. En otros casos, como el de Ramón Tebar, esposo de otra de las «abuelas coraje», es que se ha producido su fallecimiento.
Irrisorios pero legales
Las ancianas, alguna octogenaria, tienen contratos de alquiler muy antiguos. Irrisorios, pero legales. La actual propiedad de la corrala inició en su día una serie de reformas con la intención, según cuentan las vecinas, de construir mini-pisos casi de lujo. Se convenció a algunos inquilinos para que dejaran sus casas de toda la vida. Otros, como nuestras abuelas, se negaron. Presentaron la batalla lógica: «En la rehabilitación de la finca, entran también nuestras casas y si, al final, hay que pagar algo más de renta, pues se paga». No fue así. No hubo acuerdo. Desde entonces -hace más de dos años-, se han llevado a cabo obras con las ancianas dentro.
Esas obras asustaban a las abuelas. Se picaban tabiques y techos. Daba la sensación de que edificio estaba hueco, en volandas. «Como no dejábamos las casas porque no se comprometían a respetar nuestro contrato de alquiler, las obras pararon. No se ha hecho nada. Parece que el objetivo es que la finca llegue a estar en ruinas. Eso es lo que quieren», comentaban ayer las abuelas.
«En enero de 2008 -comenta Chelo Martín- ya se firmó una orden de ejecución sustitutoria a favor del Ayuntamiento». Por lo visto, ha sido papel mojado. Ahora, no. La cuenta atrás ha empezado y, en breve, los técnicos municipales entrarán en esa preciosa corrala para tomar las riendas de las obras.
Según cuentan las mismas ancianas, los representantes de la empresa propietaria del inmueble dijo ayer ante la juez que eran las inquilinas las que no dejaban a sus obreros. «Eso no es cierto. Las puertas siempre están abiertas».
El portavoz de los socialistas en el Ayuntamiento, David Lucas, estuvo ayer con las «abuelas de Ventorrillo» a la puerta de los Juzgados. «Hoy es el principio de una solución para estas mujeres y contra el acoso inmobiliario. No puede ser que por tener una renta tan antigua haya que padecer una persecución. Es bueno que el Ayuntamiento tome cartas en el asunto. Si hay llegar a una expropiación, que se llegue. Las abuelas tienen que vivir a gusto», dijo Lucas.
Pensiones cortas
María, Juanita y Chelo estaban ayer como unas castañuelas. Ya ven más cerca el arreglo de sus casas. Pagarán más de los 70 euros de renta que abonan ahora. Lo saben, aunque no debería ser mucho más porque sus pensiones son cortas, de menos de 600 euros al mes. Lo importante es que desde hoy van a poder conciliar el sueño. Se lo merecen.

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...