Las millonarias pérdidas comunicadas ayer por Deutsche Bank, los 4.600 despidos que ha anunciado Barclays, la más que probable necesidad de aumentar en 30.000 millones de dólares el capital de HSBC y la incertidumbre del futuro de Citigroup provocaron ayer una nueva caída en todas las Bolsas arrastradas por el sector bancario.
En los mercados de valores llovía sobre mojado y a las bajadas de las cinco sesiones anteriores se unieron ayer una conjunción de malos datos a ambos lados del Atlántico -descenso del 1,7% de la producción industrial en noviembre en la Eurozona y caída del 2,7% de las ventas minoristas en EE.UU. en diciembre, entre otros- que terminaron de minar la moral de los inversores y aumentaron la desconfianza.
Los títulos bancarios fueron el centro de la diana de la mayor parte de las órdenes de venta, y así les fue a estas entidades. En la Bolsa española, el Santander cayó casi un 8%; más del 6% el BBVA y casi un 5% el Sabadell y un 4% Bakinter y Popular. El único banco que se libró de la sangría fue Banesto, que precisamente ayer presentó sus resultados correspondientes a 2008. Éstos les debieron parecer bien a la inversión, ya que las «banestos» terminaron con un repunte de casi el 2%. La Bolsa no respetó a las entidades españolas a pesar de que su negocio no tiene nada que ver con la banca de inversión pura.
Pero estas caídas fueron poca cosa comparadas con lo que pasó en los otros grandes mercados europeos. Así, en la Bolsa de Fráncfort, el Deutsche Posbank se hundió más de un 17%; más del 10 el Commerzbank; y el 9% el Deutsche Bank. En la de París, Société Générale cayó un 11%, un 7,5% el Crédit Agricol y un 5,6% BNP Paribas. Y, finalmente, en Londres, Barclays se dejó más de un 14%; más del 13% HBOS, y casi el 12% el Lloyds.
En la Bolsa española, como el día anterior, constructoras e inmobiliarias se solidarizaron con las caídas del sector bancario y arrastraron consigo al resto del mercado. Así, el Ibex-35, que encadenó su sexta sesión consecutiva a la baja, se dejó un 4,03%, la mayor caída desde principios de diciembre, que le hizo perder la cota de los 8.700 puntos. El selectivo español acumula una rentabilidad negativa en las pocas sesiones que van de 2009 del 5,5%.
El resto de los grandes índices del Viejo Continente también registraron pérdidas superiores al 4%.
En los últimos días ya habían surgido fuertes rumores en el sector financiero sobre las serias dificultades por las que atraviesan Deutsche Bank, Barclays y el resultante de la fusión de Lloyds TSB y HBOS, y aunque a estas alturas de la crisis ya casi nadie prevé que ningún Gobierno europeo va a dejar caer a un gran banco, sigue habiendo reticencias.
Por lo que se refiere al gigante alemán Deutsche Bank, sus resultados provisionales muestran una pérdida de 3.900 millones en el conjunto del ejercicio de 2008, después de haber acumulado un resultado negativo de 4.800 millones en el último trimestre del año pasado.
El mercado alemán tampoco se ha tomado bien que la entidad Deutsche Post -participada en un 30% por el Estado- haya entrado «temporalmente» en el capital de Deutsche Bank, con un 8,1% a través de un intercambio de acciones. Esta operación le proporciona a Deutsche Bank el 22,9% de Deutsche Post, según manifestaron a ABC fuentes del banco alemán. Esa inyección le va a servir a Deutsche Bank para financiar parte de la compra de Postbank, concretamente un 38,3%.
A su vez, Barclays informó ayer de que despedirá a otros 2.100 trabajadores, con lo que en lo que en una semana ya ha comunicado una reducción de 4.600 empleos. Las áreas de banca privada y de inversión serán las más perjudicadas, además de las de informática y sistemas, según Ep.
El mayor banco del mundo por capitalización bursátil en estos momentos, HSBC, también recibió ayer un fuerte varapalo, cuando Morgan Stanley hizo público un informe en el que indica que esta entidad probablemente necesitará una ampliación de capital de unos 30.000 millones de dólares (22.900 millones de euros). Además, se señala que debería reducir su dividendo.



