Un correo electrónico corporativo se ha convertido en el gran foro de debate (y movilización) de los jueces de toda España. El tono reivindicativo crece de forma proporcional al desdén de Bermejo.
La movilización judicial es ya una realidad imparable. Vayan a la huelga el 18 de febrero o el 26 de junio, o los dos días, o ninguno (esto último es poco probable), los jueces han dado un paso hacia adelante y ha llegado su momento, el momento de hacerse oír. Esa es la idea que parece haber calado en muchos miembros de este colectivo, cansado ya de ser el gran olvidado del Gobierno (de los sucesivos gobiernos...). La unidad lograda el lunes por las cuatro asociaciones de jueces y magistrados, algo que no es habitual, no ha hecho más que reforzar en sus posiciones a los que ya estaban convencidos de que hay que seguir adelante con las protestas. Y hay que hacerlo, dicen, desde la unidad.
La cuenta privada de correo electrónico vuelve a ser el termómetro del ambiente que se respira a una semana de las juntas (el 21 de enero) en las que los jueces deben decidir si el 18-F se suman a la convocatoria de paro hecha hace dos meses por sus compañeros de Extremadura y Murcia. Y el termómetro marca buena temperatura. «Es nuestra hora», puede leerse.
El acuerdo de las cuatro asociaciones en la reunión de la CIP (Comisión Interasociativa Permanente) recibe críticas y elogios por partes iguales pero, en general, ha reforzado a los partidarios de secundar el paro en su posición de participar tanto el 18 de febrero como, si finalmente se convoca, el 26 de junio. Los críticos no entienden por qué hay que retrasar hasta junio la huelga. Opinan que no es necesario dar ninguna oportunidad más al Gobierno porque ya ha tenido bastante tiempo para poner en marcha la modernización de la Justicia y no lo ha hecho. Y se quejan de los constantes ataques e «insultos» del ministro de Justicia, Fernández bermejo.
Los más comprensivos elogian el esfuerzo de los representantes de las asociaciones por llegar a un consenso y dar a la sociedad una imagen de unidad. Sólo así se puede hacer fuerza frente al Gobierno, señalan, pues ahora es consciente de que «tiene en frente a prácticamente toda la carrera, asociados y no asociados».
Una lista para la huelga
De momento, por la red circula una lista de jueces dispuestos a ir a la huelga en la que se han apuntado unos 250, una cifra ciertamente baja (el colectivo lo componen unos 4.000), pero nada desdeñable, como señalan algunos de los mensajes. De hecho, se recuerda el importante efecto que tuvo en Francia la huelga de jueces pese al escaso seguimiento. Y aquí, en España, si la cifra de participación en una iniciativa de estas características siempre es importante, no lo es menos que será la primera huelga de jueces de la historia. Y el golpe de efecto y su repercusión serán considerables.

