María San Gil se estrenó ayer como colaboradora de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) en Santiago de Chile de la mano de su presidente, José María Aznar, que hizo la presentación de la ex presidenta del PP vasco como «amiga leal» y «referencia moral y política para todos los que creemos en la libertad». Y como estaba en un seminario con «jóvenes líderes» iberoamericanos», Aznar también citó a Barack Obama para recordar que es esencial para todos los demócratas del continente contar con «el apoyo de esa gran nación que son los Estados Unidos de América».
El ex jefe del Ejecutivo aprovechó la inauguración de las jornadas que organizan FAES, la Universidad de Georgetown y la Universidad Católica de Chile tanto para elogiar y recordar la trayectoria de su «fichaje» -María San Gil- como para volver sobre la importancia de la defensa de las ideas, proponer más liberalización económica para salir de la crisis o recordar que «el nuevo socialismo del siglo XXI» que promueven los regímenes comunistas clásicos como el castrista o los nuevos populismos como el de Hugo Chávez son un amenaza cierta para la democracia y el desarrollo en Hispanoamérica.
Aznar puso la Transición española como el ejemplo de una nación que decidió dejar atrás sus querellas históricas «para empezar a ser un país normal» y citó sus ocho años de mandado al frente del Gobierno como el gran salto adelante en el capítulo económico. Como primer pilar de ese éxito, el ex presidente del PP citó haber mantenido los acuerdos básicos de la convivencia nacional además de la estabilidad institucional necesaria para crecer. Y como ingrediente económico sumó el hecho de haber aplicado «una política firme y decidida que devolviera la iniciativa a las personas». José María Aznar defendió sus recetas aplicadas entre 1996 y 2004: liberalizaciones, privatizaciones, bajadas de impuestos, contención de gasto público y estabilidad presupuestaria.
El ex presidente del Gobierno insistió en que la actual crisis económica mundial obedece más a fallos del Estado y de la regulación que a fallos del sistema de mercado. Por lo tanto, argumentó que para superar la recesión es necesario recuperar los principios de «la libertad, de la responsabilidad y de la transparencia. Así se podrá recobrar la confianza para que vuelva a funcionar correctamente la economía de libre mercado y el sistema financiero internacional».
En su referencia más próxima a la situación en España, Aznar reiteró que el proteccionismo y el despilfarro agravará o alargará la crisis. En la línea contraria, reclamó una política fiscal austera «para que sean los ciudadanos y las empresas las que tomen las decisiones, y no los políticos o lo burócratas».
En Santigado de Chile y después de la polvareda levantada por su entrevista en «Vanity Fair», José María Aznar tampoco se olvidó del nuevo presidente norteamericano a punto de tomar posesión del cargo: «El presidente Obama tendrá que hacer frente a muchos retos, pero es esencial que los demócratas de Iberoamérica cuenten con el apoyo de esa gran nación que son los Estados Unidos de América».