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Rajoy dice que su «incompetencia» es «supina» y sus argumentos, «zafios». El PP andaluz pide la marcha de Nebrera
Magdalena Álvarez anuncia destituciones y dimisiones tres días después del caos en Barajas
Cada día que pasa, la ministra Magdalena Álvarez se pierde más en el laberinto en que ella misma ha convertido la asunción de responsabilidades por el caos en Barajas, tras la nevada del viernes. En su empeño por sortear una crisis aeroportuaria que, aunque no quiera, empieza y termina en su Ministerio, primero intentó salvarse al afirmar que los fallos que existieron eran «de todos». Después buscó un chivo expiatorio en Iberia, a la que ha decidido abrir un expediente informativo, y en Meteorología («la previsión era de nieve débil», dijo). Y ayer ya no tuvo más remedio que anunciar destituciones, eso sí, de otros, nunca de ella misma.
Después de dos ruedas de prensa en Madrid, ayer aprovechó una visita a Vigo para anunciar que va a depurar responsabilidades por los posibles «fallos que han podido producirse», y que estos se concretarán en destituciones. «En el momento en que detectemos responsabilidades por negligencia, sí cesaremos a las personas que haya que cesar», dijo Álvarez, aunque añadió un matiz importante, al mostrarse convencida de que los responsables de estas negligencias «dimitirán antes de ser cesados».
El Ministerio de Fomento, después de las críticas que ha recibido, está dispuesto a analizar «todo el engranaje», una vez que Magdalena Álvarez considera que las cosas no se han hecho «de forma competente». Pero en este saco incluye a la Comunidad y al Ayuntamiento de Madrid, a los que invitó también a analizar «si se ha hecho todo de la forma más adecuada. Pedir disculpas nunca es suficiente».
Pero la actitud de la ministra sigue sin satisfacer al PP, que ayer la siguió presionando para que dimita. El presidente de los populares, Mariano Rajoy, le recordó que ha sido reprobada en el Parlamento y afirmó que «su incompetencia es supina; la zafiedad de sus argumentos, insuperable, y sus explicaciones, si no fuera por lo que supone de perjuicio para los españoles, ni a cómicas llegan». A su juicio, es en las situaciones excepcionales, cuando «el Gobierno muestra su verdadera faceta».
Tras defender que el Ejecutivo debe prevenir y adelantar los acontecimientos, consideró que la continuidad de Álvarez es «una burla para los ciudadanos españoles» y denunció que el trato dispensado a los pasajeros del aeropuerto Madrid-Barajas, causa de la enésima controversia de Magdalena Álvarez, «es impropio de un país civilizado. Esta ministra debe dimitir y Zapatero, cesarla».
El PP también criticó ayer la decisión del PSOE de pedir la comparecencia del presidente de Iberia en el Congreso, con el argumento de que intentan «eludir la responsabilidad de Álvarez». Por su parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, cargó contra la ministra, sobre la que afirmó que «lo raro» es que no la haya culpado a ella, Aznar o Bush de la nevada y que «hay motivos más que suficientes para pedir la dimisión».
Las consecuencias de este caos ya han llegado al Congreso, ya que el Grupo Popular registró ayer una Proposición No de Ley en la que pide la revisión de los planes de emergencia para carreteras y Barajas.Además, pide una dirección única que coordine las actuaciones. Por otra parte, el PP andaluz pidió a la diputada catalana Monserrat Nebrera que abandone el partido por ironizar con el acento andaluz de la ministra.
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