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Ayer fue un día clave en Caja Madrid. Tanto los partidarios de Miguel Blesa, presidente de la entidad, como los de Esperanza Aguirre, de la Comunidad, movieron ficha en un nuevo intento de consolidar sus estrategias de conquista de la caja.
Por la mañana, fue el turno del consejo de administración. Tal y como estaba previsto, el máximo órgano de gobierno decidió (con 14 votos a favor, 4 en contra y 3 abstenciones) convocar una reunión extraordinaria de la Comisión de Control con un orden del día: la destitución del presidente Pablo Abejas. ¿Los motivos? Presuntas irregularidades en el ejercicio de sus funciones, en lo que sería un intento de boicot a las elecciones. La condición fijada por el consejo es que la Comisión se reúna antes del próximo viernes a las ocho de la tarde.
Pero, una vez más, cada acción tiene su reacción. El propio Abejas va a convocar a la Comisión de Control que preside, pero va a hacerlo de manera ordinaria, y no extraordinaria como le pide el consejo, y no para tratar su destitución, sino para constituir la Junta Electoral, con arreglo a la nueva Ley de cajas promovida por Esperanza Aguirre, que impediría a Blesa optar a un nuevo mandato.
De esta manera, obviará la orden del consejo, aunque tiene las espaldas cubiertas. Abejas hizo también ayer una consulta formal a Antonio Beteta, consejero de Economía madrileño, sobre la competencia del consejo para convocar una reunión de la Comisión de Control. Pese a que el texto no está aún redactado, todo parece indicar que la respuesta será negativa.
Por otra parte, el presidente del PP. Mariano Rajoy, abogó anoche por «alejar absolutamente la intervención política» de unas entidades donde los españoles tienen depositados sus ahorros». En declaraciones a la Cadena Cope, el líder popular indicó que «la tutela de Caja Madrid y La Caixa, que son la tercera y cuarta entidad financiera de España, se la daría al Banco de España».
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