El grupo Aggtelek, Ángel de la Rubia y Daniel Silvo obtuvieron sendos accésit

JAIME GARCÍA Los miembros del Jurado, ayer junto a la obra premiada
Un Jurado compuesto por José Jiménez, que actuó como presidente; Chus Martínez, Ferran Barenblit, Iñaki Martínez Antelo, Pablo Llorca, Inmaculada Corcho, Juan Antonio Álvarez Reyes y Laura Revuelta decidió ayer acordar el X Premio ABC de Arte -dotado con 15.000 euros- a Juan Zamora por su obra «Debajo y encima de una farola». Tanto la obra premiada como los tres accésit (dotados con 4.200 euros cada uno) y las cuatro menciones honoríficas se exhibirán en el «stand» de ARCO, que se celebrará del 11 al 16 de febrero. Como es tradicional, la entrega de los premios tendrá lugar en el transcurso de una cena en la Casa de ABC tras la clausura de la feria.
Como a todo buen artista, la noticia de la concesión del premio le pilló ayer (como suelen hacer las musas) trabajando. Concretamente, ultimando el montaje de su primera exposición en la galería Moriarty que, bajo el título «Cuando aire y nubes», se inaugura el jueves. Y es que, a pesar de su juventud (nació en Madrid en 1982), Juan Zamora lleva ya varios años exponiendo tanto en colectivas («Fantasmagoría. Dibujo en movimiento», en el Museo Colecciones ICO; «Geopolíticas de la animación», en el CAAC de Sevilla; «Video killed the painting star», en el Domus Artium 2002 de Salamanca...), como en individuales («Playing with myself», en Espacio sin título de Madrid; ; «4Cubes», en la University of Design and Visual Art AKI de Enschede, Holanda...). Con su anterior galería, Vacio9, tuvo una muestra en 2007, «Proyecciones de ánima», y ha participado en importantes ferias (ARCO, Art Basel, Art Basel Miami...). En 2006 obtuvo el premio Injuve.
El trabajo premiado en esta ocasión, «Debajo y encima de una farola» (200 por 133), combina varias técnicas: vídeo, dibujo y fotografía sobre aluminio. En él mezcla animaciones de unos curiosos animalillos con imágenes que el artista veía en las paredes de la calle; el mundo real y el de la imaginación. Une en la obra dibujo y fotografía y, además, uno de los personajes que aparece en la obra está animado en una PDA que incluye la pieza.
Por extraño que parezca, el cómic no figura entre sus referentes: «He leído muy poco en mi vida. En cambio, veo casi todo lo que se hace de animación en el mundo. Intento ir a todos los festivales que puedo». Óscar Alonso Molina, que fue profesor de Juan Zamora, advertía en una crítica en ABCD las Artes y las Letras de que «su universo está en sintonía con Tim Burton o el Lynch de «Cabeza Borradora», pues explora las zonas más siniestras del adulto de la mano del arquetipo infantil». ¿Está de acuerdo? «Tim Burton no lo creo, pero es verdad que David Lynch, cuando estudiaba, era mi ídolo. Veía todas sus películas. Y es cierto que se me ha quedado parte de su mundo. Pero mi formación es más de dibujo estático. Me interesa animar el dibujo por darle ánima», responde el artista. ¿Por qué esa dualidad en su obra entre lo infantil y pueril, y lo grotesco y lo siniestro? «Lo que intento es que sea lo más primario y directo posible, un trazo rápido, y una vez que te atrae el dibujo por su estética infantil, naif, que el concepto y lo que hay detrás sea algo muy bestial, carnal y visceral. Es un doble juego».
Apasionado del videojuego
Confiesa que suele trabajar justo antes de irse a dormir, cuando ya está cansado y el cerebro está desconectado de la realidad cotidiana: «Trabajo con dibujos que ni yo mismo alcanzo a entender». Apasionado de los videojuegos («juego muchísimo cuando tengo tiempo»), procura estar al día y va a ferias de nuevas tecnologías. Tiene en mente un proyecto que es un videojuego a partir de sus animaciones. En la muestra que inaugura el jueves en Moriarty presenta un proyecto en el que, partiendo de un dibujo muy esquemático, ha conjugado un recorrido escenográfico en la galería: hay animaciones primarias con velas que proyectan sombras sobre la pared, animaciones en PDA, dibujos a mano, pinturas... Tiene un proyecto en marcha para el DA2 de Salamanca, pero sin fecha cerrada.
Licenciado en Bellas Artes y profesor actualmente en la Universidad Europea de Madrid, este artista disciplinar como pocos ha tocado en su corta pero intensa carrera la performance («tengo varios trabajos en los que yo aparezco interactuando con el dibujo») y es fundador y miembro de un grupo de música experimental, «Eneybo», en el que, confiesa, hace de todo, como sus otros dos componentes. ¿Qué papel juega el humor y la ironía en su obra? «Es fundamental reírse de uno mismo. Es una defensa contra el mundo y una forma de que la gente pueda acercarse a él. Es un formato que veo pocas veces en el arte y me gustaría que hubiera más, la verdad». El año pasado, en Espacio sin título, de Madrid, expuso «Playing with myself» (jugando conmigo mismo). «Creaba un doble juego muy divertido, medio infantil, medio adulto», dice. Tiene sólo 26 años, pero su inmensa curiosidad y su inagotable energía darán mucho que hablar en el futuro.

