La renovación de la lista con la que el PP concurrirá a las elecciones europeas vendrá de la mano de la «número dos», que será mujer y «novedosa», según los criterios que manejan en el cuartel general de los populares. Si finalmente Mariano Rajoy ha optado por la continuidad del candidato que ya encabezó la lista en el año 2004, Jaime Mayor Oreja, desea que aparezcan nombres nuevos y, obligatoriamente, de mujeres, que en la anterior consulta europea tuvieron una presencia bastante limitada -tan sólo siete entre los 24 primeros puestos de la candidatura- y que ahora está obligado a ampliar en cumplimiento de la Ley de Igualdad.
Así, entre los veinticinco primeros puestos de la lista, -que es el número de escaños europeos que el PP podría conseguir según sus sondeos internos, en una consulta que elegirá a 50 eurodiputados frente a los 54 de 2004- debería haber, al menos, diez mujeres. Pero es que, además, el PP quiere una «número dos» que haga tándem con Mayor Oreja y que ofrezca renovación frente a continuidad. No se le puede atribuir precisamente a Rajoy una actitud cicatera con las mujeres, pues tres de ellas son las que ocupan algunos de los puestos más destacados de Génova y del Congreso de los Diputados. María Dolores de Cospedal, como secretaria general; Ana Mato, en la vicesecretaria de Organización y Electoral, y Soraya Sáenz de Santamaría, como portavoz del Grupo Popular en la Cámara Baja, forman el triunvirato de poder.
Cantera femenina
De las siete eurodiputadas electas del PP, dos fueron reclamadas por Rajoy para que volvieran a la política nacional: Ana Mato y la actual presidenta del PP aragonés, Luisa Fernanda Rudi. La ex ministra Pilar del Castillo y Carmen Fraga repetirán con toda seguridad en la lista y es previsible que otras que no fueron en 2004 en puestos de salida suban en el «escalafón». En todo caso, Rajoy puede verse obligado a tirar de algunas de sus parlamentarias nacionales, aunque, a diferencia de las anteriores europeas, no es previsible que se produzca una «espantada» de diputados.
Incluso en Génova hay quien ve con cierta sorna los rumores de que Rajoy «despachará» para Bruselas a algunos de sus parlamentarios «díscolos». En su entorno bromean con la idea de que ir a Europa sea un «castigo» y no, en realidad, una «recompensa» pero, de algún sitio tendrá que sacar, por ejemplo a las mujeres que deben incorporar a la lista. Además, también se ha producido la «vacante» del actual portavoz del PP en temas económicos, Cristóbal Montoro, y se da por segura la salida de Luis Herrero, que dio el salto a la política europea después de que José María Aznar le pidiera a Rajoy que le incluyera en la lista.
Nadie duda de que será Rajoy y no Mayor, el que elabore la candidatura, aunque, sin duda, escuchará al guipuzcoano
Nadie duda de que será Rajoy y no Mayor, el que elabore la candidatura, aunque, sin duda, escuchará al guipuzcoano.Sin embargo, es posible que hasta finales de abril el líder del PP no aborde la composición de la candidatura,una vez pasadas, y de largo, las elecciones gallegas y vascas y dada su tendencia a manejar los tiempos con cierta tranquilidad.También tendrá que despachar con Mayor el nombre de los coordinadores de programa y de campaña, pues el cabeza de lista quiere a personas de su confianza con las que ya ha trabajado en Estrasburgo. Existe una especie de «núcleo» formado por Gerardo Galeote, Alejo Vidal Quadras, Carmen Fraga, José Manuel García Margallo, Millán Mon, Salvador Garriga, Pilar del Castillo, Carlos Iturgaiz y Agustín Díaz de Mera, que se mantendrán.
En estos comicios España elige 50 diputados y no 54 como en 2004, según lo establecido en el Tratado de Niza, que sigue vigente. Sin embargo, por esas complejidades de la administración europea, nuestra presencia podría incrementarse de nuevo a 54 asientos en caso de que Irlanda, a finales de año ratifique el Tratado de Lisboa, por lo que cuatro candidatos quedarían a la «espera» de dicha ratificación.