Valoración:
Lunes, 12-01-09
Los ministros responsables de energía de los Veintisiete se reúnen hoy en Bruselas en un consejo extraordinario convocado por la presidencia checa. Para la Unión Europea, la crisis del gas es la constatación más evidente de la existencia de un factor de debilidad en su posición estratégica. Sin independencia energética, la UE puede ser un gigante, pero tendrá siempre los pies de barro.
El primer objetivo del ministro de Industria checo, Martin Riman, será explicar a sus colegas la situación exacta de las intrincadas negociaciones con Rusia y Ucrania sobre el gas, de las que se ha perdido la pista en muchos aspectos. Tarde o temprano, el gas siberiano volverá a fluir en los hogares y las industrias del este y el centro de Europa, pero se considera que esta lección va a obligar a cambiar radicalmente la perspectiva con la que hasta ahora se ha afrontado el problema. El comisario del ramo, Andis Pielbags, prepara una batería de medidas para reforzar las posiciones comunitarias en los dos aspectos que más pueden contribuir a paliar esta situación: la diversificación de fuentes de energía y de transporte y la mejora de la interconexión entre las redes de cada país, para poder compensar las carencias entre una región y otra del continente. El plan llamado «energía y clima» aprobado bajo presidencia francesa (con la confortable posición de París y su excedente eléctrico nuclear) se había dejado la parte más importante en el tintero.
La voluntariosa presidencia checa no está en la mejor de las posiciones para encarar este problema: sus relaciones privilegiadas con Estados Unidos y el acuerdo para desplegar en su territorio el escudo antimisiles que ha diseñado el Pentágono es una de las principales preocupaciones para Moscú; y por lo que respecta a sus planes específicos para el semestre de la presidencia, el despliegue de la política de vecindad hacia el este, para envolver en la atmósfera comunitaria a países como Ucrania y Moldavia o Georgia, tampoco es del agrado del Kremlin. El ministro checo de Exteriores, Karel Schwazemberg, no desperdicia ningua oportunidad para asegurar que «esas sombras en las relaciones entre la República Checa y Rusia desaparecerán» y que «no tiene sentido decir que alguna de nestras políticas está dirigida contra Moscú», pero en realidad, las sombras existen y es difícil pensar que no estén pesando en la actitud del primer ministro Vladimir Putin en la crisis del gas.
Sin embargo, la posición checa no es ni mucho menos el principal problema. En estas circunstancias, la Comisión Europea está tratando de negociar el contenido del acuerdo de Cooperación con Rusia, después de un año largo de desencuentros que habían bloqueado todo el proceso y que no mejora en absoluto después de que Moscú haya vuelto a mostrar sus garras en el caso del gas. La Unión Europea es el principal socio comercial de Rusia, pero es evidente que el grado de dependencia no es igual de doloroso en una u otra dirección. Los expertos adelantan además que sin ese acuerdo de cooperación, la aparición de problemas va a ser un fenómeno recurrente en las relaciones con Rusia.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...
Comentarios: