M. G.
BARCELONA. La diseñadora Candelas Sastre se buscó un buen aliado para vender sus joyas. La firma catalana Armand Basi recibió con los brazos abiertos sus diseños que son complemento perfecto para sus prendas de vestir.
Candelas lleva dos temporadas con Basi y cree que es un buen lugar para mostrar sus pulseras, colgantes y pendientes. Hace días recaló en la tienda de Paseo de Gracia donde han instalado una vitrina en la que podemos descubrir su última hornada y presentó «oficialmente» sus propuestas. Combinaciones de piedras semipreciosas, jade verde y lila, plata y oro, que se transforman en complementos muy ponibles y de precio razonable. «También tengo diseños más exclusivos que hago por encargo, pero la mayorías son piezas para todos los públicos para lucir cada día de la semana», explica la hermana de la modelo Inés Sastre que lleva siste años en este mundo. «Estudié gemología dos años y me di cuenta que me fascinaba este mundo -explica-; desde entonces no he parado de comprar piedras en mis viajes a Bali, Egipto... y de disfrutar en mi taller desde donde doy vida a mis diseños».
Por ahora podemos comprar sus joyas en las tiendas de Armand Basi en Barcelona y Madrid pero lo idea es expanderse. «Quizás el año que viene también se vendan en Bélgica... y tenemos que estudiar el mercado», anuncia.
Tras una primera mirada a esta enorme vitrina contrastamos que sus preferencias son los collares y las pulseras. Entre ellas descubrimos unas pulseras de las que cuelgan minúsculas figuras que recrean bolsos de Chanel, chanclas o candados. «Estas pulseras se han vendido muy bien sobre todo para adolescentes», explica Candelas.
Su trato con Basi es perfecto porque «tengo total libertad para trabajar a mi ritmo y hacer lo que quiera. De todas formas yo paso por el showroom para otear las colecciones y ver los colores que se llevan». También tiene otros focos de venta como la firma Cristian Lay, una de las más importantes de joyas por catálogo.
«Estoy abierta a nuevos proyectos y nuevas técnicas; una vez que empiezas a manipular piedras preciosas y semipreciosas te das cuenta de las posibilidades que tienen», sentencia llena de entusiasmo por esta aventura con la que disfruta cada día. «¡Siempre hay algo que aprender!».