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El líder de la oposición tiene claro que el presidente del Gobierno «mintió a los españoles» sobre la crisis. En la primera entrevista del año a un medio escrito, denuncia la irresponsabilidad de hacer un modelo de financiación autonómica con déficit público
La fuerte nevada que cayó sobre Madrid el pasado viernes es el marco de la entrevista con Mariano Rajoy, que abre así en ABC el curso político de 2009. El presidente popular repasa las citas electorales vascas, gallegas y europeas; tilda a Mayor Oreja como «el mejor candidato»; sitúa a Rosa Díez «en la izquierda» y defiende que Aznar «tiene derecho a hablar como cualquier español». Pero, con todo, su principal preocupación es la situación económica.
-Hace exactamente un año, Rodríguez Zapatero dijo que íbamos a llegar a un paro en torno al 7 por 100 y que iba a crecer la economía en torno al 3 por 100. ¿Fue falta de previsión?
-Dijo más: que los que advertimos que eso no iba a ser así éramos antipatriotas y catastrofistas, en concreto yo. El señor Rodríguez Zapatero mintió. No es posible que en enero del año 2008 los equipos económicos del Gobierno desconocieran qué es lo que se iba a producir y si lo desconocían deberían ser todos cesados de manera fulminante. Rodríguez Zapatero engañó a los españoles sobre la existencia de la crisis, sobre su origen y sobre el grado de preparación de la economía española.
-Y si usted hubiera estado en el Gobierno, ¿qué hubiera hecho ante la crisis?
-Lo más importante en este momento, lo más importante, es recuperar la confianza. El señor Zapatero cree que la receta es transmitir optimismo a base de engañar en el diagnóstico y de gastar dinero que luego pagaremos con la tarjeta de crédito de todos los españoles. Hacer un paquete de medidas estructurales que devuelvan la confianza... Para recuperar la confianza, lo primero, es decir la verdad. En segundo lugar, austeridad en las cuentas públicas, como ya se hizo en el año 1996. En tercer lugar, rebajar los impuestos, sobre todo a las pequeñas y medianas empresas y a las familias, y, por último, diseñar un paquete de medidas económicas y de reformas estructurales que devuelva la credibilidad en la economía española. Por tanto, el problema no es transmitir optimismo vacuo, lo que hay que hacer es recuperar la confianza; y ésa es la forma de que se aumente la actividad y, por tanto, se genere empleo.
-Usted es partidario de hacer una reforma laboral. Hacia dónde: mayor flexibilidad, nuevo tipo de contratación, más barato el despido...
-El Gobierno ha renunciado a hacer una reforma laboral. Ha trasladado su responsabilidad a los sindicatos y a los empresarios, llevan seis meses hablando y es evidente que el resultado es nulo. Nuestra tasa de paro casi dobla la media de la Unión Europea. Eso exige una reforma laboral acordada y pactada con los interlocutores sociales, pero es el Gobierno quien debe tomar la iniciativa. La reforma laboral de 1997 consiguió mayor flexibilidad, pero también más seguridad en el trabajo, y desde luego sirvió para que en los años siguientes en España se crearan cinco millones y medio de empleos, rompiendo una tendencia que había durado veinte años, entre 1975 y 1995, cuando el número de personas que trabajaban en España se mantuvo inamovible.
-¿Considera usted que los sindicatos están haciendo un favor importante al Gobierno?
-Desconozco lo que hubiera pasado si el Gobierno en lugar de ser del Partido Socialista fuera el Partido Popular, pero lo que sí creo es que hacer una huelga general, como dicen ahora algunos, sería algo disparatado: ya era lo que les faltaba a las pequeñas y medianas empresas. En cualquier caso, la responsabilidad no hay que echársela nunca a los sindicatos, porque la responsabilidad de gobernar la tiene el Gobierno. Es el Ejecutivo quien debe liderar el proceso, estimular a las partes para que hagan propuestas y planteen cosas.
-Según sus análisis, ¿a qué nivel de desempleo podemos llegar?
-Es muy difícil predecirlo. Todas las cifras del Gobierno son falsas. Es evidente que todas las cifras del Gobierno son mentira. El Gobierno había pronosticado en los Presupuestos Generales del Estado del año 2008 que la tasa de desempleo en España estaría por debajo del 8 por 100 y el último dato conocido de Eurostat es del 13,4 por 100. En los Presupuestos para el año que viene se habla de una tasa de paro del 12,5 por 100. Esa tasa ya está superada hoy por los acontecimientos. Pero lo más sorprendente de los Presupuestos Generales del Estado del año que viene es que el Gobierno dice que se van a crear 200.000 empleos netos en España, porque prevé una destrucción de 99.600 empleos pero dice que con el plan de los 11.000 millones de los ayuntamientos se van a crear 300.000 puestos de trabajo. Eso es mentira. Es imposible confiar en el Gobierno mientras esté haciendo esas previsiones que luego la realidad se encarga de triturar.
-¿Teme que lleguemos a cuatro millones de parados, como auguran estudios económicos?
-A la gente hay que decirle la verdad y la situación es muy mala. Yo apuesto por que la recuperación se producirá en el medio plazo si se hacen las cosas bien. Y le digo una cosa: Hoy ya no me preocupa la crisis financiera internacional, ya no me preocupa lo que ha pasado hasta el día de hoy, por supuesto que no me preocupa la sociedad española, en la que tengo plena confianza y que ha demostrado que cuando hay un marco favorable sabe hacer las cosas. Hoy, lo más importante es lo que haga el Gobierno, y los pasos que están dando van todos en la mala dirección.
-En clave económica, cuando se ha referido a rebaja de impuestos, ¿a qué rebaja de impuestos se refiere?
-Fundamentalmente a la rebaja de impuestos de sociedades, de la renta y a darle mayores facilidades a las pequeñas y medias empresa y a los autónomos. Aquí se han tomado medidas muy extraordinarias para salvar al sistema financiero, se han inyectado 8.000 millones de euros para los ayuntamientos y otras partidas. Y ahora se está produciendo un debate sobre el modelo de financiación autonómica basado en un aumento brutal del déficit público. El termómetro de la política económica de un Gobierno está en el empleo y lo que se está haciendo es gastando a tontas y a locas, sin sentido. Su única política económica hoy es gastar, gastar cada vez más, endeudarnos cada vez más, y esto desde luego es exactamente lo contrario de lo que hay que hacer.
-¿Confía en que finalmente, y en principio, el dinero que se ha dado a esas entidades financieras a modo de rescate llegue de verdad a donde tiene que llegar?
-Esa es la responsabilidad del Gobierno. La nuestra, que somos la oposición, ya la hemos cumplido al apoyar unas ayudas imprescindibles para evitar el colapso del sistema financiero. Hasta ahora es evidente que ni las pequeñas ni las medianas empresas ni las familias han recibido créditos, y por tanto la actividad económica está parada y estamos creciendo en negativo, ya estamos en recesión. Es obligación del Gobierno presionar para extender la liquidez. Nosotros se lo exigiremos.
-¿Qué planteamiento va a hacer con el sistema de financiación autonómica, si lo apoyan los presidentes del PP?
-Los presidentes autonómicos tienen la obligación de defender los intereses de los ayuntamientos y la mejora de sus servicios públicos, pero quien tiene que velar por el interés del conjunto y por el interés de todos es el señor Rodríguez Zapatero y también el líder de la oposición. Yo creo que lo que se está haciendo en el modelo de financiación autonómica es un gravísimo error: por primera vez en la historia, se va a hacer un modelo de financiación autonómica con déficit público. Una irresponsabilidad más. Aumentar la deuda pública va a castigar aún más la confianza en la economía española y va a detraer recursos a la iniciativa privada: los pocos recursos que hay irán a la compra de la deuda y no irán a créditos a las pequeñas y medianas empresas y a los particulares. Además, el coste del endeudamiento del Estado será mucho mayor y no sólo el de las administraciones, también el de los particulares. Y, por último, ese aumento de deuda pública habrá que pagarlo, y sólo se podrá pagar con impuestos. Y la segunda gran discrepancia es que ese modelo está reduciendo la capacidad del Estado para vertebrar el interés general y la cohesión social. Se va a ceder el 50 por 100 del IRPF, el 50 por 100 del IVA y el 58 de los impuestos especiales. Hoy, el porcentaje es el 33, 35 y el 40, respectivamente. El Estado ya no tiene política monetaria, ni política cambiaria; si se queda sin su política fiscal y presupuestaria, el Estado se queda sin posibilidad de hacer una política económica y esto es enormemente grave. España no es la suma de 17 comunidades autónomas y la política económica de España no puede ser la suma de 17 políticas económicas,
-¿El problema no es que se ha construido una España de las autonomías en la que se ha ido la mano? ¿Cómo se puede dar marcha atrás?
-El mayor esfuerzo que habría que hacer en los próximos años sería incrementar la cooperación y corregir algunos de los excesos que se han cometido, pero eso exige responsabilidad y coraje por parte del Gobierno de la Nación y yo no lo veo en el señor Rodríguez Zapatero.
-Ustedes también...
-Sí. Quien tiene mayor responsabilidad es quien gobierna, y ese es el partido socialista. La legislación de Educación debería ser básica. La unidad de mercado me parece un tema que es absolutamente capital. No puede haber 17 normas distintas en toda España, porque esto es letal para la propia actividad económica. Vamos a un Estado anémico y minúsculo, y dentro de poco tiempo estaremos hablando del modelo de financiación de la Administración Central del Estado.
-¿Uno de los principales problemas de la educación en España a todos los niveles ha sido precisamente esa descentralización y ese reparto competencial, no sé si exagerado por parte de las Comunidades autónomas?
-No exactamente, yo creo que el mayor problema de la educación en España es que no hemos apostado por un sistema en el que prime la calidad y la excelencia. Valores como el mérito, el trabajo, el esfuerzo y las cosas bien hechas... algunos han pretendido que cayeran en desuso, como el respeto a la autoridad del profesorado. Todo eso lleva a que cada vez que se publica una estadística sobre el nivel de la educación en España sea peor. En un mundo tan abierto y tan global como éste, España no va a competir con petróleo, que no tiene, España sólo puede competir con personas formadas, competentes, que aumenten cada vez más su conocimiento, que no terminen su periodo de formación nunca. Éste es el futuro de España en el medio y en el largo plazo. A cualquier persona que viva en un país de nuestro entorno le sorprende que el debate en la educación en España sea sobre la Educación sobre la Ciudadanía, o sobre las lenguas, y le sorprende que haya gente en un país que no pueda estudiar en su propia lengua: eso no tiene precedente en ningún lugar del mundo.
-¿Se la juega usted personalmente durante el año 2009 en las citas electorales?
-Pues tal como lo veo yo, en absoluto. Yo soy una persona que tengo un mandato de mi partido por tres años, pero, además, tengo la convicción de que nos va a ir bien en las próximas convocatorias electorales.
-Analicemos una a una: las vascas.
-En las elecciones vascas me parecen fundamentales dos asuntos. En primer lugar, que por primera vez desde las primeras elecciones en el País Vasco hay la posibilidad real de que ETA no esté representada en las instituciones. Yo sólo espero que si se intenta una de las que ya mal llamadas listas blancas, el Gobierno esté a la altura de las circunstancias y no volvamos a repetir el espectáculo del PCTV y ANV. En segundo lugar, creo que hay una posibilidad real de que se produzca un cambio de política en el País Vasco, pero esa posibilidad será mayor en la medida que el Partido Popular tenga más apoyos.
-Confía usted en que si Patxi López es el más votado al final pacte con el Partido Popular?
-Yo quiero que el más votado sea Antonio Basagoiti y, desde luego, ésa es la apuesta que nosotros vamos a hacer. Ahora, yo le digo una cosa, la confianza que tengo en el Partido Socialista en el País Vasco es mínima. Por eso digo que cuanto más votos tenga el Partido Popular más posibilidades habrá de que se produzca una alternancia de verdad. Es muy difícil confiar en gente que acaba de votar los Presupuestos de Ibarretxe, como en los dos últimos años; es muy difícil confiar en una gente que hace poco tiempo estaba negociando públicamente con Otegi, o que no tiene muy claro el concepto de nación... Por tanto, confianza en el Partido Socialista, ninguna; por eso, cuantos más votos tenga el PP, más posibilidades de que las cosas cambien.
-¿Teme el efecto Rosa Díez?
-No debe haber confusión alguna. Con Rosa Díez compartimos una idea de la nación española y la firmeza de la política antiterrorista, y así lo hemos defendido en solitario antes de que existiera UPyD. Pero Rosa Díez es una dirigente de izquierdas muy marcada en sus políticas de izquierdas, y por ello lo lógico es que la vote gente de izquierdas.
-Elecciones gallegas. Nada más faltó un escaño, pero Alberto Núñez Feijóo puede equipararse con el último candidato del PP, Manuel Fraga.
-Núñez Feijóo es la primera vez que se presenta. Es un candidato con una trayectoria muy brillante, ha sido secretario general del Insalud, máximo responsable de Correos y vicepresidente de la Xunta y conselleiro de Ordenación del Territorio. Creo que es uno de los activos más importantes que tiene el Partido Popular en toda España. En Galicia sólo hay dos alternativas: el PP o lo que hemos vivido en estos cuatro años con un balance claramente negativo para la mejora del bienestar y los gallegos. El resultado es ciertamente desalentador para los gallegos y la nota es un suspenso muy claro para el Gobierno del señor Pérez Touriño.
-Elecciones europeas. ¿Por qué Mayor Oreja repite como número uno?
-Porque es el mejor. Mayor Oreja lleva cinco años en el Parlamento Europeo, es un hombre prestigiado. Yo he hablado con muchos dirigentes europeos y lo ha hecho muy bien y, por tanto, cuando alguien lo hace bien no hay ninguna razón para cambiarle. Desde luego es infinitamente superior al candidato del Partido Socialista, el señor López Aguilar, que en el año 2007 se presentó a las autonómicas de Canarias, en 2008 a las elecciones generales y en 2009 a las europeas. Con todo respeto, no se me ocurre mejor definición que es la política del saltimbanqui.
-¿Cabe hacer alguna lectura interna dentro del PP en cuanto a la designación de Mayor Oreja?
-No, ninguna. Yo comprendo que todo el mundo pueda hacer los análisis, pero no tengo más objetivo a estas alturas de mi vida que hacer las cosas de la mejor manera posible. La única razón por la que va el señor Mayor Oreja es porque, en mi opinión, es el mejor.
-O sea, que se ha reconciliado usted con Mayor Oreja después de lo de María San Gil...
-El grueso del pensamiento de Mayor Oreja coincide con el mío. No tengo que reconciliarme porque siempre hemos conciliado.
-¿Le convencen la incorporación de María San Gil a FAES? Hay quien dice en el PP que había que cerrarla...
-FAES es una Fundación que tiene, como es evidente, una gran relación con el Partido Popular y yo creo que todas las personas que puedan aportar algo deben hacerlo. A mí me parece muy bien que María San Gil colabore en FAES, como me parece muy bien que colaboren, pues, otras muchas personas que tienen algo que aportar a la vida política española. Me alegro por FAES y me alegro por María, que lo hará tan bien como todo lo que ha hecho hasta ahora en su vida pública.
-¿Le perjudica en algún sentido que José María Aznar, de vez en cuando, haga declaraciones que, cuanto menos, interpretamos los periodistas como polémica?
-Bueno, yo he visto en relación con las últimas que el propio José María Aznar las ha puntualizado. Yo creo que un ex presidente del Gobierno tiene derecho a hablar, como cualquier español y, por tanto, las declaraciones que haga Aznar, como él mismo se ha encargado de señalar, están fuera de la política. No me genera ningún problema. Yo he sido un colaborador de Aznar durante muchos años y él ahora ha optado por la vida privada y hay que respetarlo.
-¿Es usted un líder más sólido hoy que tras ganar el congreso de Valencia en junio?
-Yo creo que estoy igual. En aquellas circunstancias tuve el apoyo del 84 por 100 de los militantes y, sinceramente, creo que lo conservo y créame usted que me siento muy tranquilo. Yo me debo fundamentalmente a más de diez millones de personas que apoyaron la candidatura que yo encabezaba en las elecciones y me debo a las personas de mi partido, y mi obligación es hacer la oposición e intentaré hacerla de la mejor manera, primero para defender los intereses generales de los españoles y luego por el interés y la independencia del Partido Popular.
-O sea, que no siente que le estén haciendo la cama...
-En absoluto.
-¿Se cree usted las encuestas?
-Es una irresponsabilidad no hacer ningún caso a las encuestas, pero es una demagogia gobernar o hacer oposición en base a encuestas. Las encuestas van cambiando, son muy aleatorias. Yo en la última legislatura he visto encuestas donde estábamos diez puntos por debajo hasta las que en algún momento nos dieron empate. Creo que estamos mejor que lo que estábamos cuando se celebraron las elecciones.
-Cuando dice que están mejor que cuando se celebraron las elecciones, ¿quiere decir que si hoy se celebraran las elecciones del pasado mes de marzo el PP ganaría los comicios?
-Tampoco tiene sentido que yo haga quinielas, porque no estamos en esa situación, faltan más tres años, pero, sinceramente, creo que muchas de las mentiras, sobre todo en materia económica, del señor José Luis Rodríguez Zapatero han quedado al descubierto. Muchos de sus errores también, y yo he celebrado alguna de sus rectificaciones, como, por ejemplo, la afirmación de que no se negociaría con ETA. Ahora, muchos de sus errores tienen hoy consecuencias. El caso más claro que tenemos es la financiación autonómica.
-¿Se puede hacer algo en Oriente Próximo?
-Es muy difícil, claro, llevamos 60 años, prácticamente desde la creación del Estado de Israel, en 1948, con altibajos, en una situación de una enorme dificultad. Creo que los últimos acontecimientos se han producido porque Hamás ha roto una tregua. Es verdad que hay que procurar que las respuestas al terrorismo sean proporcionadas, pero así no se puede ir a ninguna parte. Y yo creo que no hay más solución, aun siendo muy difícil, que la diplomacia. Ahí está el cuarteto: la Unión Europea, la propia ONU, los Estados Unidos y Rusia, que creo que deben seguir haciendo esfuerzos. Si se consiguió por parte de Israel un acuerdo en su momento con otros países árabes, yo creo que se debe seguir trabajando para hacer un esfuerzo para que al final haya dos Estados reconocidos por todos, el israelí y el palestino, con fronteras seguras. No hay otro horizonte aunque las cosas son difíciles y desde luego hay que intentar que no haya más muertos: ése debe ser el objetivo prioritario a corto plazo.
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