El matador español Matías Tejela lidia un toro durante la tercera corrida de la Feria taurina de Manizales / EFE
Actualizado Viernes, 09-01-09 a las 20:25
A pesar de la lluvia continua durante toda la corrida, se llenaron los tendidos de la plaza de Manizales. Aunque mojados, los aficionados salieron muy satisfechos por haber presenciado un gran encierro de Juan Bernardo Caicedo.
La sensación de respeto que impone el toro bravo en el ruedo es única. «Trotón» permaneció cinco minutos dormido en el peto sin atender a los capotes, según crónica de mundotoro. Llegó a la muleta de Tejela con codicia, pero sin humillar como se esperaba ante el ímpetu de sus embestidas. Los pases fueron de todas las marcas y variedades hasta conseguir la unánime petición del indulto. Palmas y oreja simbólica.
La ortodoxia de Uceda Leal se vio desde el comienzo, a pesar de tener por delante un ejemplar escaso de fuerza, con el que dibujó series preciosas al natural. Lo grandioso vino en su segundo, con el que bordó series de mano muy baja con el temple de los elegidos. La plaza entera se le entregó desde el inicio muleteril de rodillas en medio del fango. Su faena fue creciendo al compás de la música hasta sepultar la espada de forma efectiva. Faena de dos orejas en cualquier plaza del mundo, menos en Manizales por equivocado criterio del usía, que solo concedió una, pese a la petición general de la segunda. Palmas tras aviso y oreja.
Destacadísima actuación cumplió el colombiano Cristóbal Pardo en su lote, con un toreo serio y de buenas manera. En el quinto hizo una faena de torero maduro, rematada con un estoconazo. Vuelta al ruedo y dos orejas fue su balance.