El polémico eslogan «Probablemente, Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida» que lucirán algunas líneas de autobuses de la EMT antes de que finalice el mes de enero sigue despertando sobre todo duras críticas dentro de algunos sectores muy representativos de la Iglesia católica, pero también alguna que otra iniciativa para contrarrestar los efectos antirreligiosos de esta curiosa campaña publicitaria.
El presidente de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Alejando Barrajón, aseguró ayer a ABC que esta iniciativa, impulsada por la asociación Ateos de Cataluña y que se ha extendido a Madrid a través de la Asociación Madrileña de Ateos, «descalifica de una manera muy clara a los que creen, al tildarlos de aburridos o que no disfrutan de la vida». Según indicó, el mensaje que se quiere transmitir a la sociedad es que «por creer en Dios los cristianos están amargados cuando es justamente lo contrario, porque creemos en Dios podemos disfrutar mucho más ampliamente de la vida».
Resurgimiento del laicismo
Una «falta evidente de tolerancia» y «un claro resurgimiento del laicismo» son los aspectos clave que para Barrajón evidencian esta campaña, que en definitiva, no es más que una iniciativa más de las tantas que últimamente tienen lugar en nuestro país, como el fallo judicial que ordenó la retirada de un crucifijo de una escuela pública de Valladolid o el desmantelamiento del Belén frente al edificio de la Fiscalía General las pasadas Navidades. «Hay un laicismo que pretende atacar lo religioso y eso no lo compartimos», afirmó Barrajón.
Para la secretaria de la Provincia Eclesiástica de Madrid, María Rosa de la Cierva, la campaña es sencillamente «triste», pero, según afirma, prefiere mirarla con «optimismo» y pensar que no hace más que demostrar que «Dios sigue siendo muy importante para la vida de los hombres y que la sociedad española sigue estando pendiente de Dios». También señaló que la iniciativa puede ayudar «a que el hombre pronto o tarde se enfrente con las preguntas fundamentales de la vida. Prefiero enfocarlo así», insistió la religiosa, quien minimizó los posibles efectos negativos de la campaña, al recordar «que se trata sólo de dos autobuses». «Lo importante -señaló- es que la poca gente que lo va a leer se va a cuestionar sobre Dios, y eso es un valor».
Para la secretaria de la Provincia Eclesiástica de Madrid, María Rosa de la Cierva, la campaña es sencillamente «triste»
Ante las noticias de que el «bus ateo» está previsto que se extienda como reguero de pólvora a otras importantes ciudades españolas, como Bilbao, Sevilla, Zaragoza y Valencia, desde Roma, el cardenal y presidente emérito del Consejo Pontificio de Cultura del Vaticano, Paul Poupard, calificó de «estúpida» y «superficial» la publicidad e invitó a las personas que tienen fe «a seguir disfrutando de la vida creyendo en el amor de Dios». El cardenal afirmó a Ep que se trata de una iniciativa «ridícula», ya que la fe en la existencia de Dios es algo «muy profundo» y que «no se consigue a fuerza de campañas de publicidad». Sin embargo, reconoció que estos carteles podrían herir la sensibilidad de algunas personas creyentes.
Nueva contracampaña
Con humor se ha tomado, en cambio, la entidad E-Cristians la peculiar iniciativa atea. En un comunicado, la asociación catalana celebró la iniciativa de los no creyentes de situar el debate sobre Dios en el espacio público y afirmó que quiere hacer su aportación. Por ello, ha iniciado las gestiones con la empresa responsable de la publicidad en Cataluña para iniciar una primera campaña en los autobuses que se financiará con aportaciones personales que se solicitan a sus asociados y por medio de su web. En función de los recursos, la entidad extenderá la campaña a otras poblaciones y en segundo lugar la situará como un eje de trabajo a lo largo del año, repitiéndola con diversos motivos y ocasiones a fin de llevar el mensaje y la reflexión sobre Dios al espacio público.