Pese a estar procesado por el asesinato de un empresario, el Gobierno mantuvo la «inmunidad» del etarra
Domingo, 04-01-09
En las mismas fechas en las que el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, se reunía, como representante de Rodríguez Zapatero, con el cabecilla de ETA José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, «Josu Ternera», para sentar las bases del «proceso de paz», el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ordenaba a Interpol España, el 16 de septiembre de 2005, su búsqueda y captura tras procesarle como autor de un delito consumado de asesinato en la persona del directivo de Michelín Luis María Hergueta Guinea, perpetrado el 25 de junio de 1980. Pese a que el magistrado consideraba «imprescindible» el ingreso en prisión de Urrutikoetxea para evitar su participación en otros hechos delictivos, el Gobierno mantuvo la «inmunidad diplomática» del terrorista y le concedió «salvoconducto» para que tuviera libertad de movimientos entre Ginebra y Oslo. Después, tal y como alertaba el juez, la banda de «Ternera» rompió el alto el fuego y cometió nuevos atentados. En aquel contexto, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pompido, aseguraba que la Justicia no podía ser obstáculo en un «proceso» de negociación.
Fuentes antiterroristas creen que alguien pudo informar a «Ternera» del auto de procesamiento por asesinato. Cuando el «proceso» agonizaba, habría optado por quitarse de enmedio, consciente de que era controlado por la Policía y que la ruptura de la tregua activaría la orden de busca, temporalmente suspendida.
Según el auto, los trabajadores de la factoría Michelín en Vitoria Modesto García Marañón y su esposa Miren Edurne García Artal -condenados ya por un delito de colaboración con banda armada en 1982-, reconocieron fotográficamente a «Ternera» como uno de los dos etarras con los que se reunieron en marzo de 1980 cerca del hospital de Bayona. El otro terrorista se presentó como un tal Etxebeste -¿acaso fue Eugenio Etxebeste, «Antxon»?-.
De acuerdo con lo expuesto en el auto, «Ternera» y Etxebeste solicitaron a Modesto García alguna fotografía de Luis María Hergueta, ya que en aquel tiempo era el encargado de negociar el convenio colectivo de Michelín. El 5 de mayo de 1980 volvieron a reunirse en el mismo lugar, aunque en esta segunda cita Etxebeste fue sustituido por Juan Lorenzo Lasa Mitxelena, «Txikierdi», que en la actualidad es el comisionado por la dirección de ETA para controlar a los presos. Tal y como habían quedado, García entregó a «Ternera» una revista editada por Michelín en la que aparecían varias fotografías del directivo Hergueta.
El 25 de junio de 1980, tres pistoleros de ETA abordaron al empresario en la céntrica calle Dato, de Vitoria, y uno de ellos le disparó en dos ocasiones en la cabeza, causándole la muerte. Un mes después, en un comunicado, la banda de «Ternera» intentó rematar la memoria y el honor de la víctima al asegurar que era el «máximo responsable de la represión contra los trabajadores de Michelín».
Según los razonamientos jurídicos expuestos por Pedraz en el auto de procesamiento de «Josu Ternera», los hechos constituyen un delito consumado de asesinato. «De las actuaciones se desprenden indicios racionales de criminalidad en la persona de José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea -agrega la resolución-, pues su participación previa y en los términos expresados sugiere la identificación del señor Hergueta Guinea en orden a propiciar su asesinato, gracias a la decisiva intervención de aquel, al que cabe atribuir de forma razonable, y cuando menos, responsabilidad criminal a título de cooperador necesario o cómplice, por lo que procede decretar su procesamiento...». Así, prosigue Pedraz, «atendiendo a la gravedad de los hechos objeto de imputación, a la pena aparejada al delito, y la circunstancia de que Urrutikoetxea se encuentra en paradero desconocido, lo que permite inferir la existencia de un evidente riesgo de fuga, es indispensable prevenir lo necesario para evitar su participación en otros hechos delictivos, por lo que procede decretar su prisión provisional y llamarle por requisitorias, expidiéndose orden europea de detención».
El 16 de septiembre de 2005, fecha en la que se decretó el procesamiento, Zapatero y Rubalcaba conocían que «Ternera» y el emisario gubernamental Eguiguren se acababan de reunir en un palacete situado a la afueras de Ginebra para preparar las bases que después dieron lugar a la tregua. Y sabían que poco después se iban a reencontrar en Oslo.
A la reclamación por el asesinato del empresario se une contra «Ternera» una orden internacional de busca y captura por su implicación, como inductor, en la matanza de Zaragoza, en la que murieron once personas, cinco de ellas niños. También se le busca en relación al sumario de Batasuna.


