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La crisis dispara en Estados Unidos las donaciones remuneradas de esperma, óvulos, sangre e incluso cabello. En España las clínicas de reproducción también han detectado un aumento de donantes retribuidos. ¿Conciencia o necesidad?
Generosidad interesada
El mercado sanitario en Estados Unidos permite obtener, por ejemplo, entre 15 y 38 euros por una donación de plasma sanguíneo
Domingo, 04-01-09
La tradición navideña marca que los mejores regalos son los que no se pueden comprar o vender. Pero la recesión económica que Estados Unidos viene sufriendo ya desde hace un año ha empezado a dictar términos mucho más interesados incluso en el terreno de las donaciones de múltiples productos humanos. En búsqueda de una ayuda extra, especialmente bienvenida en tiempos de crisis, un cada vez mayor número de estadounidenses parece descubrir el supuesto filón de las donaciones incentivadas de esperma, óvulos, plasma sanguíneo e incluso cabello. Hasta el punto de abarrotar salas de espera y multiplicarse esta oferta nada altruista.
Si uno quiere rentabilizarse a sí mismo, el mercado sanitario en Estados Unidos permite obtener por ejemplo entre 15 y 38 euros por una donación de plasma sanguíneo. De 45 a 75 euros por una dosis de esperma. Hasta 150 euros por una buena cabellera. Con el premio gordo de un óvulos para tratamientos de fertilización, que pueden suponer unos ingresos superiores a los 5.000 euros. Y con la mayor necesidad de dinero para celebrar las «entrañables fiestas», esta peculiar compra-venta está experimentando un «boom» que ya quisiera Wall Street.
Se triplican las solicitudes
Según los cálculos realizados por el canal de televisión MSNBC, las solicitudes para convertirse en donantes de semen en, por ejemplo, un banco especializado de Seatlle se han triplicado durante esta temporada de penurias económicas. Hasta pasar de 50 interesados a 150 al mes. Mientras que responsables de programas concentrados en la búsqueda de óvulos, desde Houston a Chicago, han visto como las mujeres aspirantes se han incrementado en al menos un 30% en comparación al año pasado.
Todo este trasiego inspirado por las dificultades de una economía que en noviembre produjo medio millón de parados se ha reflejado también en Internet. Las visitas a páginas como BloodBanker.com, que facilita información sobre donaciones remuneradas de plasma sanguíneo, se han visto incrementadas en un 50%. Mientras que TheHairTrader.com, un portal dedicado a la compra de largas cabelleras, ha registrado un 20% de actividad mayor a lo habitual.
Con todo, estas ofertas no son precisamente una panacea económica. Las entidades que aceptan este tipo de donaciones insisten en que sus proveedores no están vendiendo productos humanos a cambio de dinero. Con insistencia en que solamente se ofrece compensación monetaria en concepto de molestias y desplazamientos. Además, solamente un pequeño porcentaje de estos donantes motivados por un cheque cumplen con los requisitos sanitarios para completar sus deseadas transacciones.
En el caso particular de la donación de óvulos ese proceso puede ser especialmente complicado, laborioso y cansado a pesar del dinero en juego. Además, ninguna agencia pierde el tiempo con mujeres mayores de 32 años, concentrándose sobre todo en menores de 29. Por lo que se refiere al esperma, de cada mil voluntarios, solamente nueve suelen pasar un riguroso proceso de selección en búsqueda de cantidad y calidad, además de pruebas médicas y psicológicas.
Falta de regulación
Este fenómeno especulativo también está sirviendo para dejar en evidencia una peligrosa falta de regulación. Ya que la industria de reproducción asistida en Estados Unidos no mantiene un registro nacional sobre sus donantes de esperma y óvulos, pese a estar produciendo ya más de 5.000 bebés al año. Expansión posible gracias también al uso de «madres de alquiler», con unos incentivos que oscilan entre los 13.500 euros por una gestación y hasta más de 17.000 euros en el caso de gemelos.
Estas actividades también plantean inquietantes cuestiones éticas. A juicio de Art Caplan, director del Centro de Bioética de la Universidad de Pensilvania, este fenómeno cuestiona «un sistema que invoca el concepto de donante cuando en realidad se trata de un sistema de vendedores motivados por pagos, no por motivos altruistas». En su opinión, «si en tiempos difíciles, alguien intentase vender un bebé, habría un asegurado desprecio moral, pero si uno vende los ingredientes para producir un bebé, incluido el horno, no prestamos atención».
Una joven bien parecida que estudie en Harvard o en otra universidad norteamericana de prestigio puede resolver sus necesidades económicas si está dispuesta a vender sus óvulos a una clínica de reproducción asistida. Esos óvulos con «pedigrí», de chicas sanas y guapas y con un buen cociente intelectual se cotizan alto. Sería un mal negocio ofrecerlos por menos de 4.000 dólares y en los casos más especiales pueden alcanzar los 60.000.
En España todas las donaciones tienen un carácter altruista. Es ilegal ofrecer dinero o cualquier compensación a cambio de sangre y órganos o tejidos para trasplante. Sólo existe una excepción, en el caso de los óvulos y del esperma. Aunque a diferencia de la legislación estadounidense, en España hay límites por donación «para no comprar voluntades». no importan ni las aptitudes intelectuales ni las características físicas de los posibles donantes.
La Ley de Reproducción Asistida permite la donación siempre que sea anónima. La retribución oscila entre los 500 y los 1.000 euros en función de lo que acuerde cada centro. En Cataluña, las clínicas han acordado una cantidad única para evitar la competencia entre centros: 900 euros por proceso de donación de óvulos y 50 euros en el caso de las donaciones de esperma.
Las cantidades no buscan «comprar voluntades» sino compensar las molestias que ocasiona el tratamiento. Una compensación especial en el caso de las mujeres y las constantes visitas a la clínica donde se realiza la donación.
El proceso de donación de óvulos puede superar el mes. Durante ese tiempo las mujeres dispuetas a dar sus gametos pasan por numerosas pruebas, deben seguir un tratamiento hormonal para estimular la producción de óvulos y, por último, pasar por el quirófano. La extracción de óvulos necesita una punción que se realiza en el quirófano bajo sedación, en un proceso que dura unos 15 minutos y no requiere ingreso hospitalario.
Marisa López Teijón, responsable del servicio de Reproducción Asistida del Instituto Marqués de Barcelona, no cree que la compensación económica anime a las donantes españolas. Las donaciones han subido, «pero no por la crisis», asegura. «Suben porque cada vez hay más mujeres concienciadas y no existe tanto temor al proceso. Sólo se pueden realizar dos donaciones al año y nadie arregla sus problemas económicos con 1.800 euros».
«No hay profesionales»
Relacionar crisis con más donaciones de esperma o de óvulos «es difícil», confiesa Antonio Requena, director médico del Instituto Valenciano de Infertilidad. «Es cierto que hay más donantes cada año. ¿El motivo? es difícil de saber. Nosotros queremos pensar que funcionan las campañas de captación. Es muy duro el proceso para las mujeres, así que creo que es difícil que se profesionalice la donación».
En España nadie controla el número de donaciones que se realizan. Aunque la última Ley de Reproducción exigía la creación de un registro nacional, sólo Cataluña lo ha puesto en marcha. En él están inscritos treinta centros de reproducción. El último informe, con los datos de 2005, indica que el número de donaciones se ha triplicado respecto a 2003.
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