Iberia canceló trece vuelos y experimentó demoras medias de dos horas. Aena apunta que la huelga de pilotos agrava la situación
Actualizado Sábado, 03-01-09 a las 10:11
El aeropuerto de Barajas volvió a vivir una jornada caótica. Como siempre en Navidad. A la huelga de celo que los pilotos de Iberia llevan haciendo desde principios de diciembre, ayer se sumó las inesperadas bajas médicas de siete controladores del aeródromo madrileño. Estas ausencias redujeron en un tercio la plantilla que tenía previsto trabajar en la torre.
Fuentes de Aena apuntaron ayer a ABC que estas bajas médicas cogieron por sorpresa a la compañía, que no pudo reaccionar a tiempo. «Estamos buscando sustitutos de forma desesperada, pero es complicado conseguirlo por estas fechas», señala un portavoz.
El resultado fue catastrófico: el aeropuerto se vio obligado a utilizar sólo dos pistas de las cuatro existentes —una de despegue y otra de aterrizaje—, lo que provocó retrasos de hasta catorce horas en algún vuelo. Este fue el caso del IB 6347, que tenía que salir a las doce de la mañana en dirección a Panamá con escala en Guatemala, y que finalmente se fijó para las 2.30 horas del día siguiente.
Iberia fue la compañía más perjudicada por este plante encubierto de parte de los controladores aéreos. La compañía tuvo que cancelar trece vuelos y cifra en una media de dos horas los retrasos que ha tenido que soportar. Entre los cancelados se encuentran destinos regionales como Alicante y Huesca.
La mayoría de los pasajeros no se percataron de los problemas hasta entrar en el avión. El colapso que se produjo ayer en las pistas obligó a muchos aviones a retener a su pasaje hasta noventa minutos dentro del aparato sin despegar.
«No sospechamos nada»
Aena, sin embargo, suaviza el dato y apunta que el tiempo de espera no ha superado los treinta minutos de media. Este organismo, además, quiso descartar que la baja médica de siete controladores fuera producto de una huelga de celo. «No sospechamos nada; simplemente hoy nos han presentado la baja médica y no han venido a trabajar», apuntan desde la compañía.
Todo parece indicar que de fondo late un conflicto laboral. Los controladores han emprendido una serie de movilizaciones para reforzar sus reivindicaciones. Entre las medidas, apuntan fuentes aeroportuarias, figuraría la renuncia a ampliar la jornada laboral, pactada en su momento por el Ministerio de Fomento y la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA).
Aena, además, recuerda que el «gran problema» que arrastra Barajas desde hace semanas es la huelga de celo de los pilotos de Iberia. Entre los días 4 y 31 de diciembre, la aerolínea ha acumulado más de 500 cancelaciones y más de 5.000 retrasos.
Las llegadas también sufrieron los problemas en la torre de control. Los paneles de Barajas ofrecían una imagen deprimente. El 75% de los aviones estaba llegando con retraso. Destaca el vuelo procedente de Jerez de la Frontera. Tenía que llegar a las 10.40 y al final aterrizó a las 18.15 horas. Lo mismo que otro procedente de Lisboa, que se demoró cinco horas.
Las caras de los pasajeros lo decían todo. «Es injusto que siempre ocurra lo mismo por estas fechas», comenta Ramón que tenía previsto viajar a Barcelona. «Son unos días para estar con la familia y no para perder el tiempo por los pasillos del aeropuerto sin que nadie te diga nada».


