Actualizado Martes, 30-12-08 a las 19:06
Cientos de latinoamericanos hacen cola desde ayer con la esperanza de verse beneficiados con la nacionalidad española, primer día hábil para realizar las peticiones bajo la ley de memoria histórica, que entre otras cosas beneficia a descendientes de los exiliados españoles durante la Guerra Civil (1936-1939) y la represión franquista (1939-1975).
La mayoría de los descendientes de exiliados que perdieron o tuvieron que renunciar a la nacionalidad española, que podrían llegar al medio millón de personas, viven principalmente en Argentina, Uruguay, Cuba, Chile, Venezuela, México y Francia, según la Asociación de Descendientes del Exilio Español.
"Nací en México pocos meses después de que llegaran mis padres. Me parecía injusto que ellos tuvieran beneficios que yo no tengo siendo de la misma sangre y la misma familia", dijo a la AFP Aída Tavera de Miguel mientras formaba fila frente al consulado español en la ciudad de México.
Los beneficiarios potenciales, hijos y nietos de exiliados, podrán solicitar hasta diciembre de 2010 la nacionalidad española "de origen", que puede ser transmisible a sus hijos entre otras cosas.
"Todos mis antepasados son españoles y yo por continuidad quiero que mis hijos tengan el pasaporte como una opción para el futuro", comentó a la AFP Jesús con una carpeta llena de documentos en la mano. "Los trámites son sencillos. Sólo hay que rellenar tres documentos", agregó.
Otros solicitantes mexicanos explicaron a la AFP que su intención es aprovechar esta opción para ir a trabajar a España o a la Unión Europea.
Esta posibilidad, que para los beneficiarios no implica renunciar a su nacionalidad actual, nace de la Ley de memoria histórica que el Parlamento español adoptó a finales de 2007 con el fin de rehabilitar a las víctimas del franquismo y de la Guerra Civil.
En Buenos Aires, un centenar de hijos y nietos de españoles se presentaron en el Consulado para obtener la ciudadanía, luego de tramitar por internet en octubre su cita, una modalidad que evita la formación de largas filas.
En La Habana, cientos de personas formaban fila para iniciar los trámites de ciudadanía de la que podrían beneficiarse más de 100. 000 cubanos, según estimaciones consulares.
En el primer día en vigor de la ley, unas 300 personas solicitaban ante el Consulado General de España las planillas para aplicar a "la ley de nietos" como se le conoce, que tras llenarlas deben obtener un turno por teléfono y luego concurrir a una entrevista en otra oficina de la misión consular.
"Muévanse rápido, que otras personas esperan en el parque al sol", conminaba un custodio a los solicitantes que accedían a la ventanilla de los formularios, que son gratuitos pero que revendedores los cotizaron en días previos a unos 15 pesos convertibles (17 dólares).
Con una sonrisa de esperanza en el rostro, José Álvarez, de 51 años e hijo de español, abandona la oficina tras postular a la ciudadanía.
"Lo hago primeramente por nostalgia, tengo a mi padre y muchos parientes en Asturias, y nunca he podido ir, pero si dispongo del pasaporte español y de ayuda monetaria, podré ir", dijo a la AFP.
Un pasaporte español es buena oportunidad en Cuba, aún cuando no se quiera emigrar definitivamente, pues facilita mucho los largos y engorrosos trámites que deben hacer los cubanos para obtener de sus autoridades el "permiso de salida" y la visa del otro país, que siempre lo evalúa como posible emigrante.
"Necesito el pasaporte para viajar, no quiero emigrar", dice a la AFP Ángel Acosta, de 42 años, quien esperaba ser entrevistado junto a sus dos hermanos, hijos de un emigrante español que murió en Cuba en 1999.
"La ayuda monetaria sería muy importante para mí, pues debo comprar precisamente en España un medicamento para mi hijo de nueve años, que padece de inmunodeficiencia celular crónica", explica.

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