Actualizado Domingo, 28-12-08 a las 06:26
Preparados, en sus puestos, ¡a comprar!». Ésta fue una de las iniciativas de un supermercado de Bolonia para llamar la atención de sus clientes: hacer la compra en un minuto. A la señal, todo lo que dé tiempo a meter en el carrito en un minuto, gratis. La imagen de compradores hechos y derechos corriendo a todo correr y echando al carrito los productos más caros pone de relieve cómo la crisis obliga a los empresarios a aguzar el ingenio, especialmente en estas fechas en las que no hay más remedio que vender a lo grande. Los hay de lo más «brutales» en sus estrategias de mercadotecnia. Caminando hace ya días por las calles a rebosar de gente de paseo por Roma —y digo de paseo porque casi todas las tiendas estaban vacías de compradores— me encontré un cartelito muy llamativo: «Estamos jodidos, aprovechaos», decía. ¡A eso le llamo yo ser directos! La verdad es que tenía su efecto, porque el anuncio hacía gracia y no podías por menos que echar un vistazo al escaparate. Más originales fueron los promotores de una tienda de electrodomésticos, que obsequiaban con un bono de 100 euros de descuento a quien acudiera vestido de Papa Noel, con su gorro, barba, tripa, pantalones rojos y botas. En tiempos de crisis, no hay vergüenza que valga. Más clásicas son las estrategias del tres por uno, de regalar alguna cosilla como incentivo, de invitar a un café mientras se hace la compra. O las argucias psicológicas de abrir las puertas de par en par de forma que salga el calorcillo de la tienda invitando así a entrar al viandante muerto de frío.
El «todo a cien» hace su agosto. «Hay quien compra 500 miniarbolitos de Navidad para regalar a los clientes, o 200 huchas como presente para los invitados de una boda, o quien prefiere que su belén sea de a un euro», comenta la dependienta de una cadena de tiendas de ocasión que, por cierto, han aumentado un 20 por ciento sus ventas respecto al mismo periodo del año pasado.
<Aunque, sin duda, los que más ahorrarán serán quienes «reciclen» o regalen a otros los regalos que reciben. Este año han reciclado sus regalos un 26% de los italianos, un 5% más que el año anterior. El problema viene cuando, con tanto reciclar, se termina entregando el regalo regalado a quien previamente nos lo había entregado a nosotros. Así que, para curarse en salud, aparece una moda nueva: el presente artesanal fabricado en persona por quien hace el regalo. Una carta, una foto, un cedé con música seleccionada por uno mismo. Una idea más creativa y de menos riesgo que el reciclaje.
Dicen por aquí que hay muchos italianos que se han unido a esta moda. La verdad es que los italianos se unen a todas las modas. Así que este año lo mismo te regalan un cachivache del todo a cien, que un presente «reciclado» o un regalo artesanal de su propia fabricación. O quizás incluso se decanten por el típico regalo italiano: ropa, cualquier prenda de vestir, un presente que siempre está de moda en este país y con el que siempre acertarás: le gustará al chico y a la chica, a los mayores y a los pequeños, a todos, pero eso sí, ropa de marca, no de mercadillo.