La secretaria general del Partido Popular y presidenta de los populares en Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, culpó ayer al Gobierno central del «disparate» de haber permitido «una guerra del agua» entre comunidades autónomas al no diseñar una política hidráulica nacional.
María Dolores de Cospedal hizo estas consideraciones en una entrevista, en la que elude pronunciarse sobre el contenido de la negociación que PSOE y Partido Popular mantienen en torno a la reforma del Estatuto de autonomía de Castilla-La Mancha y la política hidráulica que en él se fija.
«Lo mejor es ser prudentes, discretos e inteligentes y cuanto menos filtraciones y menos se hable de la negociación mejor», insistió la secretaria general del PP, quien espera que la negociación sobre el Estatuto termine «lo antes posible», pero sobre todo «que el resultado sea bueno».
Confía en que las conversaciones lleguen «a buen puerto» y se apruebe un Estatuto que beneficie a los castellano-manchegos, pero que también «reciba todas las bendiciones del Congreso y pase el filtro constitucional, como el resto de los Estatutos».
En este sentido, María Dolores de Cospedal rechazó pronunciarse sobre la caducidad del trasvase del Tajo-Segura en el año 2015 que aparece en el texto aprobado por unanimidad por las Cortes de Castilla-La Mancha y sobre la posibilidad de que suprima esa cláusula del texto final.
«No doy por hecho nada hasta que termine la tramitación en el Congreso y tengo una ventaja: yo no amenacé con retirar el Estatuto en ningún momento», planteó Cospedal, que criticó la actitud del presidente regional, José María Barreda, en el debate de toma en consideración del texto, donde amenazó con retirarlo si resultaba devaluado.
Además, reiteró que en negociaciones como la del Estatuto de autonomía «lo mejor es hacerse amigos y no enemigos», por lo que insiste en mantener la prudencia y la discreción «en toda la negociación».
Murcianos y valencianos
A su juicio, es «lógico» que para murcianos y valencianos, tanto del PSOE como del Partido Popular, haya cuestiones del Estatuto que «no les gusten», pero el problema de fondo es que no hay una política hidráulica nacional, según declaró la secretaria general del PP.
Cospedal planteó que es «con un plan nacional del agua y no con reformas estatutarias como se puede poner fin a la barbaridad» del enfrentamiento entre las regiones españolas por el agua, que es lo que ha hecho el Gobierno del PSOE desde 2004: «dejar que las comunidades autónomas se enfrenten entre ellas y hacer mutis por el foro».
«Si el Gobierno toma esa decisión se acabará con las guerras del agua, que son unas de las peores, porque el agua genera riqueza, pero es un bien escaso», argumentó la secretaria general del PP, quien puso como ejemplo el Plan Hidrológico Nacional que aprobó el último Gobierno de José María Aznar y que contemplaba el trasvase del Ebro.
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La presidenta de los populares castellano-manchegos confía en que las conversaciones sobre el Estatuto lleguen «a buen puerto»