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Valentí Puig:«Bernard Madoff es un personaje de Tony Leblanc en Wall Street»
Valentí Puig
Moderación frente a radicalismo, reforma frente a ruptura, el capitalismo dentro de un orden jurídico y moral frente a la economía planificada. Valentí Puig recuerda en su último libro, «Moderantismo. Una reflexión para España» (Península), que, gracias a esos postulados, Europa consiguió el estado del bienestar. ¿Se pueden recuperar para las urgencias del presente? El periodista publica este manual para aplicar la experiencia y el consenso al sistema actual en aras de la convivencia y el bien común.
-Según el moderantismo, ¿qué pasos habría que dar para paliar esta crisis?
-En primer lugar, y aunque sólo sea por carácter de ejemplaridad, austeridad en las instituciones y en el dinero público, que no se ve por ninguna parte.
También hay que recordar que inyectar dinero en el sistema financiero y para crear empleo en la obra pública tiene un límite y es el déficit y el endeduamiento. Eso parece importarle poco a Zapatero. Dijo en pleno parlamentario que en unos meses se iba a crear empleo, ha sido el único gobernante mundial que ha dado un mensaje optimista. Pero, por desgracia, la crisis va a comenzar a partir de enero. Hay que tener en cuenta a qué ritmo se están dando de baja en la Seguridad Social los autónomos, es de escalofrío. Son los que crean empleo en los momentos de bonanza y ahora no reciben ayuda del Estado. ¿No sería mejor plantear incentivos fiscales para evitar que cerraran? Y quizás sea positivo para la economía española pensar en mejorar la productividad. La capacidad de producir por hora en nuestro país es muy baja en relación al resto de Europa. No se trata de ampliar el número de horas, sino la eficacia. También podría haber llegado el momento de que la Universidad española coja la bandera de la competitividad. Resulta muy cara, pero no está en ningún ránking mundial. Esta institución tiene que aportar I+D, talento...
-También propone en el libro incorporar la experiencia de la historia, ¿en qué nos puede ayudar en este momento?
-Por ejemplo, en Estados Unidos se ha tenido en mucha consideración los precedentes del 29. Y, de hecho, se está construyendo sobre esa base. Esa crisis devastadora sirvió para introducir medidas protectoras del sistema financiero, como las que adoptó el Banco de España. Además, se supone que la experiencia de Solbes en la UE habrá paliado algún despropósito del zapaterismo, aunque ahora le estén arrinconando. El moderantismo recurre a la experiencia porque no pretende hacer experimentos, nefastos en política. Hay que optar por un sistema de prueba: se hace una política, se prueba y, si funciona, se aplica y si no se rectifica. Fue el sistema que rigió la Transición, que fue la culminación del viejo moderantismo. El pragmatismo, el posibilismo y el realismo forman parte de lo mejor de la política. Las dos zonas más centrales de derecha e izquierda tienen cosas en común en un sistema bipartidista. Y a ese área corresponden las clases medias, las que sostienen el sistema, que me temo que serán las más dañadas. Verán la tragedia de ver cómo hijos por los que han hecho sacrificios se quedan en el paro. Y no hay que hacer alarmismo, pero las cifras de inmigración hacen previsible algún tipo de estallido de violencia. Por eso no hay que hacer políticas de confrontación como la memoria histórica o el laicismo. En momentos así la estrategia de Zapatero de incendiar una parte y apaciguar otra es un peligro.
-La fórmula del moderantismo suma capitalismo y valores. ¿Qué parte de la crisis se debe a la pérdida de valores?
-El capitalismo es un sistema con contradicciones porque tiene mucho que ver con la naturaleza humana. Tiene los valores positivos del esfuerzo, el afán de superación... Pero también hay avaricia y especulación. Es el viejo afán de vivir por encima de nuestras posibilidades, de competir en bienes con el vecino o de querer obtener duros a cuatro pesetas. Pero cada uno tiene que ser responsable de su dinero. Si viene un especulador y te dice que vas a sacar entre un ocho y un doce por ciento, como Madoff, y le confías todo tu dinero, no sólo eres víctima, también eres responsable. Te has dejado tentar. Es el viejo truco del tocomocho. Antes lo hacía Tony Leblanc en las películas y te reías, ahora lo hace un tipo en Wall Street y parece un genio. El sistema tiene grietas y se trata de taparlas; de regular mejor (no más): transparencia, control y ejemplaridad. Que la gente vea que los que abusan van a la cárcel y quedan despojados de todo lo que tienen.
-Afirma que la derecha se formula en contraposición a la izquierda, cuando debería formularse en positivo, ¿cómo?
-Algunas políticas de la derecha aceleraron la caída del comunismo. Pero no ha habido ideas nuevas, salvo las que se formulaban reactivamente contra la izquierda. Mi reflexión es que si la Europa y el estado de bienestar que conocemos se han conseguido gracias a aplicar la moderación frente al radicalismo, la reforma frente a la ruptura, el capitalismo dentro de un orden jurídico y moral frente a la economía planificada, ¿por qué eso no es el cuerpo central del centro derecha en el mundo occidental? Ahora bien, ya veremos cómo esta crisis afecta al estado de bienestar. Seguramente la gente tendrá que empezar a pensar que hay que pagar parte de las cosas. Pero, frente a los liberales radicales, creo que no se puede desmantelar de cualquier manera, hay que hacer reformas sensatas. Forma parte de las vidas de cientos de miles de ciudadanos. Les da seguridad y la idea de formar parte de un sistema en el que existe el bien común.
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