Valoración:
Domingo, 28-12-08
EN días como éste, los periódicos acostumbraban antes a publicar noticias de mentirijillas ateniéndose a la tradición de los Inocentes. Resultaba un deporte hasta divertido ir pasando páginas escrutando en cuál de ellas podía encontrarse la inocentada del año. Algunas cabeceras, especialmente las locales, se pasaban dos pueblos en su afán por hacerse los divertidos, y recuerdo hace ya muchos años cómo el extinto Diario 16, en su más extinta aún edición malagueña, tituló en portada, a cuatro columnas y con maquiavélico fotomontaje, que el puente sobre el Tajo de Ronda se había venido abajo. Noticia que como es natural, y dado que siempre hay quien no tiene en cuenta ni el día en el que vive, generó una terrible desazón en muchos de sus lectores, que como se decía antes, colapsaron la centralita del periódico con sus llamadas aterradas, primero, e indignadas después.
La tradición, como aquella histórica cabecera, se extinguió casi de golpe, y hoy en la prensa escrita apenas encontramos ya la inocentada anual. El periodismo serio es lo que tiene. A veces, sin embargo, uno tiende a pensar que la decisión de hacer del 28 de diciembre un periódico como otro cualquiera tiene una motivación muy clara. Y es que resulta del todo punto improcedente dedicar un día al año a publicar una noticia de broma cuando el resto de jornadas nuestras páginas, querámoslo admitir o no, van cargadas hasta las manillas de ellas. Hasta el punto de que hay quien a diario practica ese mismo divertido deporte de escrutar si la inocentada de la jornada, sea mayo o diciembre, se publica en página par o impar, a menos o más columnas o si va acompañada de fotografía, en la que generalmente se puede ver a gente sonriente. En ocasiones, hasta dándose la mano, ya sea por haber firmado un convenio marco de colaboración o haber anunciado la puesta de la primera piedra de un proyecto de importancia supina.
Ayer, los periódicos recogían el balance de la situación económica realizado el día anterior por el presidente del Gobierno. «La tempestad es fuerte pero tenemos un barco muy sólido», afirmaba Zapatero. El gran líder, al que si uno mira desde un determinado prisma podría llegar a confundirlo con uno de esos monigotes de papel que antaño, también en días como éste, se pegaban a la espalda de los inocentes, no termina de aprender que las metáforas las carga el diablo. Y que el país al que dice gobernar está curado de espantos en lo que a sus balances anuales se refiere, nunca en día 28 pero como si lo fueran. No sé si ya me van entendiendo.
En Estados Unidos la prensa apenas si recoge el devenir diario de sus dirigentes políticos. Se practica un periodismo más pegado al terreno, lleno de sucesos, de historias humanas. Aquí no hemos logrado sacudirnos aún la preponderancia en la atención de unos personajes cuya calidad profesional ha decaído muchísimos enteros desde la Transición, el momento en el que explica ese peso editorial de lo político. Y será por eso que a diario en nuestras páginas aparecen mensajes, actos, voluntades y declaraciones que rozan la inocentada, cuando no se llenan de ella. Sería preciso un cambio muy radical en el foco de nuestras noticias para que el Día de los Inocentes, editorialmente hablando, volviera a tener sentido. De otro modo, ustedes no nos lo perdonarían.
Fernando del Valle Lorenci Director de ABC Córdoba
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...