ÚLTIMA HORA
Ruz propone a juzgar a once personas por su vinculación con la trama «Pretoria»
Valoración:
Sábado, 20-12-08
Durante los últimos meses, la independencia de los tres poderes del Estado está siendo puesta en cuestión por algunos mandatarios nacionalistas catalanes. Jueces y magistrados están viendo cómo el Gobierno catalán interfiere de forma continuada, con impertinentes advertencias acerca de su deber de limitarse a ratificar el Estatuto.
¿Desde cuándo un Gobierno autónomo dicta las directrices por las que se ha de comportar el poder judicial?
Este modelo de Estado que promueven los nacionalistas catalanes recuerda a los regímenes totalitarios de Cuba y Corea del Norte, en los que nada se mueve sin el consentimiento de sus directores de orquesta en el Gobierno.
La democracia se distingue y se aprecia, precisamente, por la total independencia de los poderes del Estado: legislativo, ejecutivo y judicial, y ninguno ha de ser intervenido por los otros dos; su autonomía imprime un carisma particular al sistema democrático, que puede llegar a tambalearse en el momento en que el funcionamiento de uno dependa de las decisiones de otro.
Mientras España, al unísono, trata de bregar y bogar en una misma dirección para alcanzar el progreso de las diecisiete autonomías que componen el Estado, parece que algunos nacionalismos sólo tienen un único interés individual y egoísta, y no cejarán en su empeño hasta alcanzar sus intereses y particulares objetivos, sin importarles el porvenir de las regiones españolas más desfavorecidas y menos avanzadas económica y socialmente.
Si Cataluña necesita del Estatuto para progresar, desasidos de la influencia del Estado, el resto de España necesita todo de todos para poder crecer en armonía, y para ello necesitamos de la colaboración tanto de Cataluña como del País Vasco.
Fátima Gómez de las Bárcenas
Correo electrónico
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...