El sindicato queda dividido en dos y encara su futuro con una difícil gobernabilidad
Ignacio Fernández Toxo, nuevo secretario general de CC.OO. por tan sólo 28 votos /CHEMA BARROSO
Actualizado Sábado, 20-12-08 a las 13:32
Ignacio Fernández Toxo salió ayer elegido secretario general del sindicato Comisiones Obreras por un estrechísimo margen de 28 votos. Un totalde 512 compromisarios dieron su apoyo a Toxo, mientras que 484 lo hicieron con Fidalgo, en un congreso marcado por la división, en la que muchos temen que cada vez la organización se vaya debilitando más, aunque nadie se atreve a hablar de rupturas definitivas y sí de la pluralidad de la que se compone la organización.Tres cismas son mucho para una organización que ronda los 50 años. El primero fue en 1995, cuando Agustín Moreno creó la corriente crítica por sus discrepancias con el entonces líder de CC.OO., Antonio Gutiérrez; el segundo, en 2002, con el enfrentamiento entre José María Fidalgo y Rodolfo Benito. Y ahora, en el IX congreso, Fidalgo e Ignacio Fernández Toxo.
El secretario general de CC.OO. saliente, José María Fidalgo, logró que su gestión de los últimos cuatro años saliera con un aprobado ramplón (el 55,65% de los votos).
Pero el primer aviso para Fidalgo fue el resultado de los avales de las dos candidaturas que se presentaban a la secretaría general y a la ejecutiva confederal. La presentada por Ignacio Fernández Toxo lograba 498 avales a su ejecutiva, frente a los 481 logrados por la de Fidalgo, y 497 avales de Toxo a la secretaría general, seis más que los obtenidos por Fidalgo.
Hasta última hora no se iba a saber la solución y los 1.001 delegados asistentes al IX congreso confederal daban por hecho que la diferencia entre uno y otro sería por muy pocos votos.
En tono de despedida
En la tercera jornada del congreso, Fidalgo se defendió de las críticas a su gestión en un tono que algunos habían interpretado de despedida, hablando del «cariño que me mostráis, incluso cuando me lleváis la contraria». Reconoció que ninguno de los logros de estos últimos años habían sido suyos, sino de toda la organización. «Me habéis mandado a trabajar a una oficina y yo soy médico, no oficinista, pero estoy orgulloso de ser el secretario general de CC.OO.», aseguró, un orgullo que extendió, en tiempo pasado, a haber «presidido una maquinaria logística». Y sobre su aproximación a la derecha, aseguró que él solo ha ido a los foros que le han invitado para defender las ideas de su sindicato. «Votad lo que quedaráis -pidió-, me siento tremendamente tranquilo».
Toxo, por su parte, hasta el momento de la votación, continuó ofreciendo una candidatura de integración, asegurando que «hay espacio para todos».
De esta forma llegaron al momento de defender las candidaturas, con escasos cambios en los estatutos. Fidalgo defendió su lista, por estar formada por personas conocidas, que no necesitan defensa y a las que «nadie puede atacar. Es de proyecto y de futuro; una lista sólida y sin fisura; no está anclada en el viento ni en el «ya veremos», sino en un programa de acción con objetivos claros».
Y aseguró además que era de «claridad, previsibilidad y seguridad; muy fuerte y la única que podría integrar; una candidatura de integración». De esa misma integración también habló Toxo, quien defendió su programa de acción y su lista diciendo que no le había quedado otra opción después de no ser posible una «candidatura unitaria».
De su programa, insistió en que CC.OO. tiene que adaptarse a la nueva realidad. Por todos estos cambios, Toxo afirmó que «no podemos dirigir el sindicato con las mismas concepciones de hace 20 años».
Toxo también adelantó su intención de realizar una reforma a fondo de la forma de entender la estructura del sindicato: «No queremos zonas de exclusión», dijo con voz rotunda, para agregar que CC.OO. debe ser un «espacio a compartir» entre la ejecutiva y las direcciones territoriales y sectoriales.
«No pasa nada; no se va a romper nada», dijo. Pero se mostró convencido de que tras este Congreso será posible «trabajar todos juntos». Además, dijo no entender por qué «ese miedo a discutir entre nosotros». Y, una vez realizada la votación, todos se deberán comprometer al resultado.
Toxo consiguió 497 avales para acceder a la secretaría general, seis más que los obtenidos por Fidalgo
El Gobierno ha ofrecido incrementar el salario mínimo interprofesional (SMI) un 3,5% para 2009, lo que supone pasar de 600 a 621 euros. Esta subida fue rechazada por UGT y CC.OO. por considerarla «raquítica». y un incumplimiento del presidente del Gobierno, quien en su investidura se comprometió a elevarlo a 800 euros en esta legislatura.
UGT y CC.OO. habían pedido un aumento del 8%. Los secretarios de acción sindical de UGT, Toni Ferrer, y de CC.OO., Ignacio Fernández Toxo, calificaron esta subida de «insuficiente, raquítica y ridícula», además de interpretar que el Ejecutivo se ha plegado a las peticiones de la CEOE, pese a que no sirva para atender las necesidades de sus perceptores (1% de los trabajadores) ni para reactivar el consumo. Por ello, UGT ha pedido al Gobierno que convoque con carácter de urgencia la mesa del diálogo social.

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