JANOT GUIL
BARCELONA. Su madre y su ex pareja sentimental se enfrentan a hasta 26 años de cárcel por el daño que supuestamente le infligieron, pero ella, con tan solo siete años de edad, ya está condenada de por vida por las secuelas. Alba, la niña de Montcada y Reixac (Barcelona) que fue víctima de brutales maltratos hace dos años, nunca volverá a caminar ni a hablar bien. Y siempre necesitará ayuda de una persona para lo más básico: deambular, comer, asearse, vestirse...
Éstas son las conclusiones de los médicos forenses que hace doce días examinaron a la pequeña y que ayer declararon en el juicio de la Audiencia de Barcelona contra la madre de Alba, Ana María C., y su ex pareja, Francisco Javier P..
Según explicaron los forenses, que visitaron a la niña en el centro para discapacitados tutelado por la Generalitat donde reside, Alba es capaz de asentir, negar y articular «algunas sílabas» y puede ponerse en pie con algún apoyo, mas nunca logrará volver a hablar -«a mantener una conversación normal»- o a caminar sobre unas piernas ya atrofiadas. «No va a mejorar», concluyeron.
La pequeña sufre tetraparesia (disfunción motora en las cuatro extremidades) y aunque ha logrado ejecutar algún movimiento coordinado, como llevarse una cuchara a la boca, es incapaz de repetirlo.
Alba, añadieron los forenses, entiende las preguntas que se le hacen si son sencillas y reconoce a las cuidadoras que la asisten. Además, indicaron los forenses, «se muestra alegre cuando recibe visitas».
A todo ello, cabe añadir un «via crucis» de complicaciones pasadas -infecciones pulmonares, problemas hematológicos, etc- y secuelas estéticas, como un visible hundimiento de la cabeza a causa de la craneotomía que se le practicó.
Maite testigo creíble La jornada de ayer del juicio transitó toda entre valoraciones científicas. Por una parte, los psicólogos que entrevistaron a la hija del acusado, Maite, de 8 años, durante la fase de instrucción del caso, dieron credibilidad a su relato de los maltratos a Alba que incriminan a su padre, pese a que se contradice con las declaraciones que su tío paterno le grabó en vídeo el día después de que Alba acabara en la UCI. «Su relato no era algo aprendido ni reproducido, sino vivido», coligieron.
Asimismo, la vista concluyó con las discrepancias que mostraron los forenses y los peritos médicos propuestos por la defensa sobre el origen del hematoma subdural -intracraneal- agudo que llevó a Alba al borde la muerte el 4 de marzo de 2006 tras presuntamente estar a solas con su padrastro.
Forenses y médicos de parte coincidieron en afirmar que el citado hematoma no fue fruto de una caída o de un golpe, sino de una o varias «sacudidas» fuertes de la cabeza.Y no supieron precisar el inicio del resto de manifestaciones de maltrato: hematomas. caquexia, etc.
Con todo, cabe señalar que con su declaración los primeros incurrieron en una contradicción, pues en su informe escrito hablan de un hematoma derivado de un traumatismo craneal fruto de un golpe contra una superficie.
En suma, en lo que unos y otros divergieron es en que los peritos de la defensa consideran que el hematoma subdural se produjo, como mínimo, horas antes -y como máximo tres días antes- de que Alba fuera ingresada, inconsciente.
Por contra, los forenses niegan que pudiera haber tanta dilación entre el inicio del hematoma y la Alba ya inconsciente que el acusado portaba en brazos la noche de autos.