
Miércoles, 17-12-08
A. PUERTA
SEGOVIA. Más de 200 personas entre bomberos, Ejército,Guardia Civil, Policía, Protección Civil y personal sanitario de la Junta de Castilla y León participaron en el macrosimulacro efectuado ayer en el Alcázar de Segovia, como colofón a los dos años de intenso trabajo que han llevado a cabo las Ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad para establecer, por primera vez, un protocolo de actuación en casos de incendio o catástrofe en sus cascos históricos.
Este protocolo incluye, fundamentalmente, la especialización de los bomberos en el salvamento y evacuación de archivos y obras de arte. El remate final de estos dos años de trabajo será una ordenanza, ya ultimada, que arrojará luz sobre como actuar en estos casos, porque hasta ahora existía un vacío legal, en el que prácticamente se daba el mismo tratamiento a una discoteca que a una catedral, según publicaba ABC el pasado domingo en palabras del jefe de Bomberos y Protección Civil de Cuenca, Pablo Muñoz. Se da la circunstancia, además, de que esta ordenanza es «la primera del mundo específica en salvamento de archivos, obras de arte y patrimonio cultural», según advierte la alcaldesa de Ibiza y actual presidenta del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad, Lourdes Costa. Ahora, esta ordenanza será enviada a cada uno de los Ayuntamientos para su discusión y adaptación a las características de cada ciudad, para que entre en vigor, lo antes posible, en cada una de las 13 Ciudades Patrimonio: Alcalá de Henares, Ávila, Cáceres, Córdoba, Cuenca, Ibiza, Mérida, Salamanca, Santiago de Compostela, Segovia, San Cristóbal de La Laguna, Tarragona y Toledo.
El incendio que acabó con siglos de historia al arrasar en enero de 2006 el palacio arzobispal de La Laguna fue al aldabonazo de salida para este importante proyecto. Ahora, gracias a los avances técnicos y a la preparación que han adquirido los bomberos, se pueden acometer actuaciones para salvar nuestro patrimonios histórico y cultural. Así lo explicaban ayer, durante el simulacro, los jefes de bomberos de Ávila, Alfredo Delgado, y de Cáceres, Damián Ramos. «Antes podíamos pensar que los cuadros más grandes eran los más valiosos, ahora sabemos que no es así. Por eso es imprescindible contar con planes de salvaguarda, que nos indiquen las prioridades a salvar en los edificios singulares, especialmente, en cuanto a contenidos. Los edificios siempre se pueden restaurar, pero las obras de arte y los archivos se pierden para siempre».
Por eso, los planes de salvaguarda están pensados para cada edificio y su contenido, que se recogerán en fichas homologadas en las que se advertirá de las características de las obras, su valor artístico, su prioridad y hasta su peso y tratamiento, por ejemplo, en el caso de muebles. Todo ello, para saber los medios que hay que aplicar en cada caso. «No podemos actuar lo mismo -advierten Delgado y Ramos- frente a un retablo gótico que frente a uno renacentista. Ni proteger igual las obras de arte frente al humo y al agua, que frente al fuego. En el primer caso utilizaremos plásticos especiales; en el segundo hay que utilizar mantas ignífugas. O como transportar cuadros. Si son muy antiguos y con la pintura deteriorada se sacan de forma horizontal para evitar que se caigan desconchones, si están en buen estado se sacan en vertical, que es más fácil». Y a veces hay que sacarlos como se pueda, como hicieron los cadetes del Alcázar en 1862, que recortaron a ras del marco el cuadro «La adoración de los Reyes», de Carducho, lo enrollaron y lo arrojaron por la ventana para salvarlo del incendio que asoló el recinto.
Protocolo antirrobo
En el simulacro de ayer también se ensayó la forma de salvamento. Una especialista, conservadora del Alcázar, asesoraba a los bomberos. Y esta es una de las cuestiones que incluye el protocolo: contar con la colaboración de especialistas en arte o en archivos. El segundo paso es trasladar cada obra al centro de «triaje» establecido en el lugar del siniestro, fotografiarla, etiquetarla, registrar el camión en el que se deposita, establecer una escolta policial, y trasladar la obra al depósito adecuado para evitar tentaciones de robo.
Todo este proyecto, que ya está teniendo muy buena acogida en congresos y reuniones internacionales, especialmente por los japoneses, continuará a lo largo de 2009, con especial incidencia en otras ciudades españolas, que aunque no son Patrimonio de la Humanidad, están interesadas en estas técnicas de protección del Patrimonio histórico y cultural.

