Comunicación directa y acciones «al minuto». Entre uno y dos millones y medio de españoles pertenecen ya a una red social, la nueva forma de relacionarse por internet
Atrapados en la red (social)
Zaryn Dentzel, creador de Tuenti
Martes, 16-12-08
La última de todas es una «quedada» en Málaga, para el sábado que viene. Irán jóvenes de dieciséis ciudades españolas diferentes. Ataviados con pijamas y debidamente preparados para una guerra de almohadas. La convocatoria partió de Tuenti, la red social universitaria a través de la que decenas de miles de estudiantes (los que no están en Facebook) se comunican e intercambian fotos y vídeos. Y la misma que también ha servido, por ejemplo, para «organizar» algunas de las más violentas jornadas estudiantiles de los últimos días en Grecia.
La idea de la guerra de almohadas se le ocurrió hace menos de una semana a una panda de amigos en un bar. Uno de ellos la colgó en Tuenti y apenas una hora más tarde ya había más de 300 adhesiones. Ayer, ese número había aumentado hasta más de cien mil y cerca de doce mil personas de toda España confirmaban ya su asistencia. Así de rápido funcionan hoy las cosas...
De lo que no cabe duda es de que ha nacido una nueva especie. Los expertos ya le han puesto incluso un nombre. Son los «nativos digitales» y sus filas crecen a un ritmo desenfrenado. Los estudios más recientes indican que, sólo aquí, en España, la mitad de los internautas pertenecen ya a esta nueva categoría de ciudadanos. Tienen entre 16 y 30 años, suelen vivir en las grandes ciudades y gozan de un buen poder adquisitivo. Algo que les permite satisfacer, por encima de la media, sus apetencias tecnológicas. Suelen tener, además de ordenador, reproductores de MP3, cámara digital, internet móvil, webcam... Pasan dos horas o más al día navegando por la red (un tiempo que «roban» a la televisión) y se relacionan con los demás, casi sin excepción, a través de una red social.
Los «nativos digitales» están acostumbrados a encontrar soluciones rápidas en internet para casi cualquier cosa. Hacen sus compras por la red, leen la prensa por la red y no pisan un banco durante meses, porque manejan sus cuentas, también, a través de internet. Las estadísticas dicen que este 50 por ciento de internautas españoles pertenece, como media, a 2,67 redes sociales distintas, aunque luego se muestran activos sólo en 1,81 de ellas. Son asiduos de sitios como YouTube, Wikipedia, Google Videos, Emule, Ebay, Amazon... y han convertido internet en su principal forma de comunicarse.
Según un estudio sobre redes sociales realizado a finales de noviembre por Zed digital, lo que más les importa es mantener contacto con amigos o conocidos y disfrutan de la sensación de pertenecer a un grupo de personas con intereses comunes con quienes buscan, principalmente, formas de diversión y entretenimiento.
Conectados
Se conectan a estas redes prácticamente a cualquier hora (un 38 por ciento), aunque la mayoría (46 por ciento) lo hace al llegar a casa por la noche o durante los fines de semana (40 por ciento). Una vez dentro, la mayor parte de estos «nativos» se dedica a compartir o descargar vídeos o imágenes (71 por ciento), mandar mensajes privados (62 por ciento), comentar fotos de sus amigos (55 por ciento) o a visitar blogs y sitios «wikis» (44 por ciento).
Según datos referentes a 2008 recopilados por la Fundación BBVA, en España existen, hoy, entre un millón y dos millones y medio de personas registradas en alguna red social. Pero la fuerza que esta nueva forma de relacionarse puede llegar a tener ha quedado de manifiesto, sin ir más lejos, durante las pasadas elecciones norteamericanas.
Con su propia página web, su pertenencia a Facebook, su página personal en Myspace, su amplia utilización de YouTube como medio de difundir vídeos, su participación activa en varios blogs y su uso intensivo del correo electrónico (en cualquier momento y en cualquier lugar, a través de su Blackberry), Barak Obama tejió a su alrededor una auténtica red social telemática, gracias a la que llegó donde hasta ahora no lo había hecho ningún otro «presidenciable» norteamericano.
Por no hablar de los cientos de millones de dólares que recaudó para su campaña a través del «boca a boca» de internet. Tal es la implicación tecnológica del presidente electo de los Estados Unidos que se ha convertido, durante las últimas semanas, en un motivo de debate político en los principales diarios norteamericanos. «¿Tendrá Obama que dejar su Blackberry?», se preguntaba hace poco el New York Times, haciéndose eco de la prohibición (hasta ahora) de que los presidentes de Estados Unidos tengan «libertad» para comunicarse con cualquiera y en cualquier momento, saltándose así los estrictos controles de la Casa Blanca. «¿Será Obama el primer presidente con ordenador en su despacho?», se cuestionaba por su parte el diario «Washington Post».
Datos a gogó
Sea como fuere, todo indica que, como suele suceder en tecnología, la realidad se impone y la fuerza de los hechos no admite discusiones. Se han dado cuenta de ello, por ejemplo, los piratas informáticos, que rastrean con avidez la red en busca de datos personales de los que sacar provecho. Datos que, además, no suelen estar protegidos por sus legítimos dueños.
De hecho, la falsa sensación de intimidad que ofrece una red social (cuando uno está en su propia página, con sus fotos, sus amigos y sus textos se siente como en casa, aunque no es así), ha motivado que muchos usuarios (la mayoría, según las encuestas) faciliten alegremente datos privados sobre su situación económica, salud, relaciones personales... Por no hablar de números de teléfono, direcciones, correos electrónicos y, en algunos casos, incluso datos relativos a tarjetas de crédito o cuentas bancarias. Todo un paraíso para las poderosas redes internacionales del crimen organizado.
Las leyes de los diversos países, entre ellos España, quedan superadas y no consiguen cumplir con los objetivos de protección para los que fueron creadas. Y no solo en la cuestión de los datos personales, sino en otras más delicadas, como es la protección de la infancia. A pesar de que las empresas que crean las redes hacen todo lo posible, resulta realmente difícil evitar que adultos entren en los «clubs de internet» que teóricamente están reservados a los más jóvenes. Una vez allí, se hacen pasar fácilmente por menores y captan a los más jovenes con tretas o trucos que esconden los más oscuros objetivos.
Resultan estremecedores, por ejemplo, los datos recogidos por la oficina del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, que cifra en un 70 por ciento el número de menores (entre 12 y 16 años) que han recibido propuestas sexuales a través de internet. Peor aún es el hecho de que hasta un 14 por ciento de ellos haya llegado hasta el punto de concertar una cita a ciegas con alguien que había conocido por internet. Más de la mitad de los que acuden a esas citas, además, lo hacen sin el conocimiento de los padres y sin la compañía de algún adulto conocido.

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...