Un documento del Gobierno de EE.UU. revela una lista de chapuzas, derroches y engaños en el uso del dinero en Irak
Misión incumplida
Comienza la invasión
Estados Unidos junto con Gran Bretaña y otros contingentes , invade Irak el 19 de marzo de 2003.
«Fin» de los combates
Bush anunció el final de los combates militares en Irak el 2 de mayo de 2003, en un discurso a la nación pronunciado desde el portaaviones «Abraham Lincoln». Sin embargo, el presidente no declaró la victoria.
Abu Ghraib
En abril de 2004 se vivió uno de los escandalos más mediáticos del conflicto: las torturas por parte de soldados estadounidenses a prisioneros en la cárcel de Abu Ghraib. 17 soldados fueron expulsados.
Adiós sin gloria
Bush viajó ayer a Irak en su última visita al frente como presidente de los Estados Unidos. Después de reunirse con su homólogo, Jalal Talabani, visitó a las tropas destacadas en el país.
Un documento de 513 páginas elaborado por Estados Unidos a modo de primera historia oficial sobre la reconstrucción de Irak presenta una sucesión de chapuceros planes, grandes derroches y múltiples engaños que habrían terminado por producir un fracaso valorado en 88.000 millones de euros. Esfuerzos lastrados por rivalidades burocráticas, una descontrolada espiral de violencia y una profunda ignorancia de principios básicos sobre la sociedad y la infraestructura de Irak.
La historia oficial, avanzada este domingo por el «New York Times», demuestra que los esfuerzos de reconstrucción fueron descarrilados desde antes de la invasión por altos cargos del Pentágono hostiles a la idea de reconstruir un país extranjero. El Departamento de Defensa también es criticado por inflar parámetros de progreso para encubrir sus dramáticos fallos, sobre todo en la reconstitución de las fuerzas policiales y militares de Irak.
Entre las principales conclusiones del documento, que en forma de borrador ya circula por Washington y Bagdad bajo el título de «Duras lecciones: la experiencia de la reconstrucción de Irak», se destaca que Estados Unidos carece de las políticas y estructuras necesarias para intentar un programa de reconstrucción como el de Irak, considerado como el mayor esfuerzo de este tipo desde el Plan Marshall ideado para Europa tras la Segunda Guerra Mundial.
Los cálculos de este informe indican que a pesar de todas las promesas y el cuantioso el dinero invertido -un total de 88.000 millones de euros a mediados del 2008 de los cuales 37.400 han sido aportados por Estados Unidos- el esfuerzo de reconstrucción en Irak no ha hecho más que restaurar lo destruido durante la invasión y el posterior saqueo masivo. Especialmente en materia de producción industrial y servicios públicos básicos.
El crítico documento ha sido compilado a partir de 500 entrevistas y más de 600 auditorias a cargo de la Oficina del Especial Inspector General para la Reconstrucción de Irak. Entidad del gobierno de Estados Unidos, liderada por el abogado republicano Stuart Bown. La versión definitiva será presentada en Washington el próximo 2 de febrero ante un panel independiente encargado de la revisión contratos bélicos. Otro informe de la Comisión de Servicios Armados del Senado, publicado la semana pasada, ha atribuido directamente a las políticas de altos cargos de la Administración Bush, incluido Donald Rumsfeld, los abusos perpetrados contra prisioneros del Pentágono en Irak, Afganistán y Guantánamo.

