Valoración:
«Retenidos» en Tenerife
TONY CUADRADO Imagen de los tres caboverdianos retenidos en Tenerife
Lunes, 15-12-08
Joao José y Antonio no han conocido otra casa desde hace un año y medio que un barco atracado ahora en el Puerto de Tenerife. Fueron contratados desde Cabo Verde para pescar atún desde julio de 2007 hasta enero de 2008. En diciembre se unió Imeldino. Desde que acabó la campaña han estado hacinados, y trabajando, en el barco sin haber cobrado, dicen, «un solo euro», por lo que han denunciado a la empresa.
El barco tiene unos 25 metros de eslora aproximadamente pero el espacio en el que conviven estas tres personas apenas rebasa los 8 metros cuadrados. Allí duermen y comen gracias «a la caridad de algunos amigos» que se han preocupado por su situación. Pancho es uno de ellos, que les ha llevado comida y ropa en numerosas ocasiones porque aseguran que no tienen dinero con el que vivir.
«Mi madre está preocupada, depende de mí para poder vivir en Cabo Verde y no entiende lo que pasa», comenta Joao. Todos tienen hijos y familia que depende de ellos en Cabo Verde, y uno de ellos, Imeldino no ha podido ver a su primer hijo. Dejó a su mujer embarazada y ahora el niño tiene casi un año sin haber visto a su padre.
Gonzalo Henríquez, delegado sindical de la Confederación Canaria de Trabajadores (CCT), ha sido el que les ha animado a presentar denuncia contra la empresa. Gonzalo se ha puesto en contacto con el abogado Miguel Ángel Díaz, que explicó que estas personas están registradas como contratadas aunque no tienen papeles para poder volver a su país ni, lo más importante, dinero.
Según declaró a esta agencia el propietario de la empresa, que ha preferido mantenerse en el anonimato, suscribió un contrato «fijo-discontinuo» a cinco ciudadanos de Cabo Verde para prestar sus servicios durante la campaña de atún y que, una vez finalizada les dejó quedarse en el barco «por caridad» porque no tenían a dónde ir y se habían negado a volver a su país, a cuyos costes se comprometía incluso. Al parecer dos de los trabajadores aceptaron y volvieron a su país.
Sin embargo, niega rotundamente que no les haya pagado, y asegura que eso es algo fácilmente comprobable en las cuentas de la empresa. Es más, asevera que una vez finalizado el contrato les siguió pagando semanalmente por hacer labores en el barco y que incluso les ayudaba de su propio bolsillo comprándoles de comida.
Joao admite que no han querido volver a su país porque reclaman algo que consideran justo y, después de haber trabajado para una empresa española quiere obtener sus papeles y regularizarse.
Ahora todo ha quedado a expensas de que la Inspección de Trabajo tome cartas en el asunto y dilucide quién tiene razón.
Tres caboverdianos denuncian a su empresa por dejarles hacinados en un barco en el Puerto tinerfeño. Uno de ellos no ha podido ver nacer a su primer hijo. La empresa asegura que ha pagado todos los salarios
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...