La Unión Europea (UE) dio ayer un paso de gigante al aprobar un ambicioso plan de lucha contra el cambio climático que supondrá, en síntesis, reducir un 20% las emisiones de CO2 a la atmósfera en 2020 tomando como referencia el año 1990, que el 20% de las energía que se consuma a partir de ese año tenga origen renovable y que se aumente, en el mismo porcentaje, la eficiencia energética, así como que el 10% de los combustibles para transporte sean también de origen renovable. Todas estas medidas pretenden limitar el aumento de la temperatura media mundial a no más de dos grados centígrados por encima de los niveles preindustriales.
La primera reacción tras conocerse el acuerdo partió del presidente de Francia y presidente semestral de la Unión Europea, Nicolas Sarkozy, quien habló sin matices de «acuerdo por unanimidad histórico, ya que no hay ningún otro continente en el mundo con unas reglas tan estrictas en reducción de emisiones».
Tiende la mano a Obama
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, tampoco ahorró en calificativos al asegurar que «Europa ha pasado con este acuerdo el test de la credibilidad, por lo que ahora le pedimos al presidente electo de Estados Unidos que se sume a este acuerdo». «Yes, you can» (sí, tú puedes), llegó a espetar Barroso a Obama, en alusión al mensaje más famoso de la campaña electoral del político demócrata.
Con la llegada del demócrata Back Obama a la Casa Blanca el próximo enero, decidido a actuar en materia de clima tras el rechazo de su predecesor George Bush a ratificar ni siquiera el protocolo de Kyoto, los europeos esperan poder ahora coordinar sus esfuerzos con Washington para, en una segunda fase, convencer a China, India y Brasil de la importancia de actuar para frenar el calentamiento del planeta.
En cuanto a Alemania e Italia, dos países que se han opuesto en las últimas semanas al acuerdo climático por considerar que perjudicaría gravemente a sus industrias y se destruiría empleo, finalmente se adhirieron al texto una vez que consiguieron claúsulas de excepción para sus sectores más «delicados».
Pagar por contaminar
Entre las novedades del plan aprobado ayer, que tendrá que recibir aún el visto bueno del Parlamento Europeo, destaca que las industrias tendrán que pagar por contaminar la atmósfera y los fondos que se obtengan irán a una especie de «arcas» nacionales, con un mecanismo de solidaridad para ayudar a los países con industrias pesadas muy contaminantes, como es el caso de los países del Este de Europa, a hacer el cambio tecnológico necesario para convertirse en más «limpias».
Para los ecologistas, el acuerdo es un fracaso por las concesiones a la industria más contaminante
Hay que señalar que, en aras de lograr un acuerdo global, se ha flexibilizado la entrada en vigor de este pago por los derechos de contaminación, de modo que en 2013 sólo será aplicable para el 20% de las industrias, porcentaje que irá aumentando hasta llegar al 100% en el año 2027.
Dentro de la industria en general, la UE ha tenido especial cuidado con aquellas sometidas al riesgo de fugas de carbono, o lo que es lo mismo, aquellas para las que marcharse fuera de Europa les saldría más rentable que comprar los derechos de emisión. En estos casos, y siempre que se den una serie de condiciones específicas, basadas en fórmulas matemáticas sobre aumentos de costes de fabricación por el pago de derechos de emisión y valor añadido bruto de la producción, podrán tener acceso de manera gratuita a los derechos de emisión.
El 90% de la industria, exenta
Las principales organizaciones ecologistas, entre ellas Greenpeace y WWF, aseguraron ayer que las mencionadas excepciones supondrán que el 90% de la industria europea tendrá acceso a derechos gratuitos de emisión de CO2, lo que significa un auténtico fracaso. La propuesta inicial de la Comisión Europea de principios de este año era mucho más ambiciosa ya que proponía que toda la industria pagara por contaminar mediante un sistema de subastas de derechos.
La mayoría de las centrales de producción de energía a base de carbón que se encuentran en los países del Este de Europa, sobre todo en Polonia, han conseguido estar exentas del pago de los derechos de emisión hasta 2020.
En cuanto al sector eléctrico en general, uno de los más contaminantes, también ha logrado exenciones, ya que sólo el 30% tendrá que pagar por contaminar en 2013, porcentaje que se elevará hasta el 100% en el año 2020.
Además, la UE aprobó destinar 200 millones de euros a financiar proyectos de tecnologías innovadoras de captura y retención de carbono.