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Jueves, 11-12-08
Los directores generales de las cajas de ahorros celebraron ayer su tercera y definitiva reunión en Madrid -más corta que las anteriores-con los asesores de Deloitte, Afi, Garrigues y Uría Menéndez en un encuentro en el que, pese a las diferencias entre las entidades, se acabó de cerrar el protocolo de integración que, en principio, tiene que ser llevado próximamente a los consejos de administración para su aprobación. Antes de que eso ocurra, la Federación Regional de Cajas de Ahorros se reunirá el próximo día 22 y dará a conocer los principales puntos de un documento que, como ha podido saber ABC, ha definido que la formación del Consejo de Administración se hará de manera «proporcionalmente relativa». Es decir, que las Cajas más grandes -Caja Duero y Caja España- tendrán más representantes que el resto, pero menos que si se aplicara directamente su peso en términos de volumen de negocio y de activos. En todo caso, esto supone ya una diferencia respecto al documento-hoja de ruta elaborado por el despacho Uría Menéndez, respaldado por los principales partidos políticos, que contemplaba un organigrama con dos consejeros de cada Caja más otros seis externos.
El protocolo incluye además «la letra pequeña» que no aparecía en el texto original que, según las propias Cajas, no estaba bien definido. En principio, las modificaciones introducidas no tendrían por qué incomodar ni a la Junta ni al PP ni el PSOE. De hecho, y pese a que el texto cerrado definitivamente ayer -ya estaba prácticamente perfilado la semana pasada- fue «clarificado» con la intervención de todas las entidades, ahora falta conocer si alguna de ellas muestra el día 22 algún reparo que podría dejarla fuera de lo que se denomina -el nombre aún no está aclarado- como Grupo Cajas Castilla y León. En este sentido, alguna entidad pequeña podría optar por esperar a que el contrato definitivo -es el siguiente paso a acometer- esté redactado para consultar tanto a su Consejo como a la Asamblea en una clara muestra de que aún no están convencidos de tomar el camino de la integración.
Más eficiencia
Otra de las grandes novedades del texto es que, además de la solvencia y la liquidez, que son los objetivos principales que se persigue con la posible integración, se acentúa notablemente el peso de la eficiencia. En este aspecto, mucho han tenido que ver las recomendaciones del Banco de España que, como regulador, insta a que el sector, en general, aborde una reestructuración que podría desembocar en una reducción de sucursales. En el caso de Castilla y León, se descarta cualquier tipo de proceso traumático.
Tras las reuniones de las últimas semanas, en las que no han faltado las tiranteces entre las Cajas -en especial entre las grandes y las pequeñas-, sí hay sintonía en cuanto a que la constitución de este grupo garantizaría la citada liquidez de las Cajas y permitiría acceder al «dinero» con más facilidad porque el «holding» que nazca tendría mayor credibilidad aunque sólo sea por su mayor tamaño.
Sin sede definida
En el protocolo tampoco aparece ninguna mención a la hipotética sede del Grupo. De hecho, como se descartan aumentos de plantilla y nuevas «infraesctructuras», se ha pensado que en las distintas provincia se utilicen algunas de las delegaciones existentes como sedes operativas «temáticas», aunque habrá que definir una sede social corporativa. Por otro lado, las Cajas sí tienen garantizado poder competir entre ellas mismas en lo que se conoce como banca minorista para, por ejemplo, la concesión de créditos a particulares y la oferta de productos diferenciados.
Pese a que el protocolo queda cerrado, aún hay pasos por definir, entre los que se incluirían la creación de un sistema informático único, el nombre de la marca definitiva o la política de expansión que llevará a cabo el grupo.
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