Martes, 09-12-08
Los datos personales valen dinero. Según la Policía federal alemana, 12 millones de euros se están pidiendo en estos momentos en el mercado por 21 millones de clientes bancarios, apenas semanas después de que un fallo de seguridad en Deutsche Telekom filtrara también los nombres, contactos y circunstancias de otros 17 millones de clientes.
Según el presidente de la Asociación de Agentes de la Policía Criminal (BDK) en Alemania, el mercado negro de datos tales como nombre y apellidos, fechas de nacimiento, datos patrimoniales y números de teléfono o de cuentas bancarias «ha entrado en una órbita de criminalidad creciente». Pero no se trataría ya de mero espionaje o un problema específico de compañías telefónicas, sino un delito que afecta a la empresa privada y atribuible en primera línea a empleados pobremente pagados, a los que por confianza empresarial el propio cliente suele entregar sus datos.
Telekom hubo de admitir el robo en 2006 de datos privados en una operación informática ilegal, lo que pone en solfa los dispositivos de seguridad de las compañías y el hasta ahora minucioso sistema alemán de protección de datos personales. El control tecnológico policial y el espionaje no atraviesa su mejor momento en Alemania y el ministro del Interior ha sido criticado por la izquierda por el endurecimiento del control personal «online», al tiempo que se le insta a una mayor contundencia en la protección de datos.
Tres agentes de inteligencia (BND) han sido torpemente apresados en Kosovo y la agencia ha admitido que espiaba a organizaciones humanitarias en Afganistán y había controlado a un ministro afgano. De otro lado, el Ejército acaba de encargar un sistema de satélites espía capaz de observar toda la tierra desde el aire.

