Los tres líderes europeos han mantenido un encuentro en Londres para analizar las medidas contra la crisis /AFP
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Actualizado Martes, 09-12-08 a las 09:25
Gordon Brown y Nicolas Sarkozy se unieron ayer para defender la aprobación del plan de estímulo económico de 20.000 millones de euros ideado por la Unión Europea (UE) y que se somete a consideración del Consejo Europeo que esta semana se celebra en Bruselas. El «premier» británico y el presidente francés, junto con el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, apostaron por una posición común para afrontar una crisis económica «sin precedentes», aunque admitieron que cada país podrá utilizar los instrumentos que más se ajusten a sus circunstancias.
Brown, Sarkozy y Barroso, en llamativa ausencia de la canciller alemana, Angela Merkel, expresaron la conveniencia de la actuación «coordinada» de todos los gobiernos europeos, en un momento que «no es tiempo para los dogmas, sino para el pragmatismo». Con ello, según aseguraron, la Unión Europea podrá seguir ejerciendo el liderazgo que ha demostrado en la crisis, adelantándose en ciertas medidas incluso a EE.UU. y promoviendo la reunión del G-20, que volverá a tener otra cita el próximo mes de abril en la capital británica.
Barroso restó importancia a los diferentes matices en las medidas económicas entre los 27 países de la UE , y subrayó la importancia de ofrecer un mensaje de unidad en torno al plan de 200.000 millones.
«Desaire»
Tras el encuentro, los tres líderes justificaron la ausencia de Merkel. Brown dijo que había reunido a expertos de la economía británica y que había querido invitar para que hablaran con ellos al presidente del Consejo y el de la Comisión. El menor entusiasmo mostrado por Merkel sobre los estímulos fiscales para hacer frente a la crisis ha sido visto por algunos observadores como un distanciamiento de Berlín. Su no invitación fue tildado de «desaire» por la prensa alemana.
Londres ha aprobado un plan de ayudas fiscales de 23.600 millones (básicamente la reducción del IVA), y en el caso de París la cifra es de 26.000 millones, que incluye ayudas al sector del automóvil. Los estímulos fiscales promovidos por Merkel son de 12.000 millones, la mitad que Reino Unido y Francia. Brown y Sarkozy negaron cualquier desacuerdo con su colega Merkel, destacaron que están en permanente contacto con ella y que están utilizando «los mismos intrumentos» contra la crisis. Sarkozy, además, recalcó que «no sería factible un plan sin la colaboración alemana».



